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googlear v. tr. e intr.

googlear <em>v. tr.</em> e <em>intr.</em>

Googlear es un verbo cuyo significado resulta bastante transparente: utilizar el motor de búsqueda Google para acceder a la información que se desea obtener a través de internet. Como se puede observar, está compuesto por el nombre propio del popular buscador Google, al que se adiciona el sufijo –ear, sufijo que en el español actual genera verbos derivados de sustantivos. De hecho, este mismo proceso acontece con el nombre de la red social Twitter, que ha dado lugar al verbo twittear.

Se documentan numerosos ejemplos de uso del verbo googlear tanto en España como en los diferentes países de América, y quizás se aprecia un empleo más frecuente en estos últimos frente a lo constatado en el español peninsular:

semana blanca f.

semana  blanca <em>f.</em>

La circunstancia de especificar el nombre semana mediante un adjetivo de sentido cromático no es extraña al español actual: semana negra (festival, con sede en Gijón, sobre novela negra); semana roja (término histórico referido a la semana en que la isla canaria de La Palma mantuvo la legalidad republicana tras el inicio de la Guerra Civil en 1936); semana naranja (jornadas de estudio y divulgación y de encuentros comerciales organizada en Madrid por la embajada de los Países Bajos); semana rosa (campaña de promoción de la solidaridad a favor de la Asociación Española contra el Cáncer); semana verde (feria multisectorial, originalmente agropecuaria, que se celebra en Galicia); o la semana azul (periodo estival dedicado a las actividades acuáticas). El equivalente invernal de esta última es la semana blanca, lapso vacacional en la enseñanza obligatoria española que, en principio, se supone consagrado al esquí u otros deportes que se practican sobre la nieve.

skyline m.

skyline <em>m.</em>

El origen de la palabra skyline se remonta al año 1824. Como neologismo inglés, esta palabra se formó por el mecanismo de composición (sky + line) para significar tanto la línea en la que el cielo y la tierra parecen unirse (horizonte) como la forma de edificios, montañas o árboles cuando tienen el firmamento de fondo.

Esta palabra llega a nuestra lengua con la misma grafía del inglés, de ahí que se le considere como un préstamo no adaptado. Se trata pues de un sustantivo de género masculino, perteneciente al ámbito del urbanismo. Y, como consta en los diccionarios VOXUSO, Lema y Vox, también suele escribirse separada; o sea, sky line.

perroflauta m. y f.

perroflauta <em>m.</em> y <em>f.</em>

Para la conciencia lingüística de la mayoría de los hablantes españoles la palabra perroflauta aparece estrechamente vinculada al llamado «Movimiento de los indignados», corriente ciudadana formada a raíz de la manifestación del 15 de mayo de 2011, convocada por diversos colectivos, que decidieron acampar en la Puerta del Sol de Madrid ese día, con la intención de promover, entre otras cosas, una alternativa al bipartidismo político de PSOE y PP. De hecho, la difusión de esa voz, y de las ideas e imágenes a ella vinculadas, se produce, sobre todo a través de las redes sociales, a partir de mayo de ese año. Cierto que no faltan menciones de la palabra en la prensa convencional, si bien tímidamente y en cursiva (o entrecomillada) en sus primeras apariciones:

microempresario, microempresaria m. y f.

microempresario, microempresaria <em>m.</em> y <em>f.</em>

La voz microempresario es un neologismo no documentado como entrada en los diccionarios del castellano en general o en los diccionarios de las variedades de la lengua, a pesar de su gran difusión y uso en nuestra lengua. No obstante la ausencia en las fuentes lexicográficas de referencia (Alvar, Alvar2, DRAE, Clave, DEA, NEOMM, VOXUSO), aparece documentada su recurrencia en el CREA, CORPES XXI y en el Observatori de Neologia como veremos más adelante.

hackear v. tr.

hackear <em>v. tr.</em>

Desde la invención del primer microprocesador, el Intel 4004, el uso cotidiano de dispositivos con estos circuitos y ordenadores se ha incrementado de forma exponencial tanto como su capacidad de procesamiento. Sin embargo, no siempre somos conscientes de la cantidad de información que se intercambia continuamente entre dispositivos. A nuestro alrededor fluyen millones de unos y ceros que llevan desde un hola enviado por mensajería instantánea hasta los contenidos cifrados de las bases de datos del gobierno de un país.

Estas señales digitales viajan por redes cableadas o inalámbricas y nuestros dispositivos reciben y transmiten la información que compartimos o consultamos digitalmente. La acción de acceder de forma no autorizada a un sistema mediante estrategias informáticas, de ingeniería social u otras, como la explotación de alguna vulnerabilidad en el dispositivo, se denomina hackear. Este préstamo, adaptado morfológicamente, proviene del término inglés hack que significa ‘to gain unauthorized access to (computer files, etc., or information held in one)’ según el Oxford English Dictionary y en español conserva los mismos significados que en inglés, como se observa en los siguientes ejemplos:

spinning m.

spinning <em>m.</em>

La palabra spinning designa una actividad física de tipo aeróbico que consiste en un entrenamiento en grupo realizado sobre una bicicleta estática y con un monitor especializado que va marcando los cambios de velocidad y resistencia junto con la posición del cuerpo al ritmo de la música.

En una sociedad marcada por alcanzar un estilo de vida saludable mediante dieta y ejercicio, esta práctica deportiva cuenta cada vez con más adeptos porque aporta muchos beneficios al cuerpo, por lo que spinning es una unidad léxica muy usada y conocida por los hablantes en la actualidad.

genialoide adj.

genialoide <em>adj.</em>

Uno de los diccionarios preferidos de don Fernando Lázaro Carreter era Lo Zingarelli, y yo conservo en mi biblioteca el último ejemplar que él utilizó, del 2002. Sí, ese insigne filólogo y lingüista español usaba el magnífico Vocabolario della lingua italiana de Nicola Zingarelli, y lo hacía porque en español no teníamos —ni tenemos aún— nada parecido.

Y en ese libro de la biblioteca de don Fernando está recogida la voz genialoide, y fechada en 1908, igual que en la versión en línea del diccionario Il Sabatini Coletti, accesible en internet gracias al diario Corriere della Sera.