Con ocasión de la celebración de la ceremonia de entrega de los premios Goya 2018, la Fundéu ofreció varias claves de redacción, una de las cuales instaba a utilizar alfombra roja en lugar del anglicismo red carpet para referirse a «aquella por donde desfilan los invitados a distintos eventos». La recomendación volvió a repetirse en 2024 prácticamente en los mismos términos. Alfombra roja es un neologismo formal por sintagmación del tipo N+Adj. El Diccionario combinatorio de Ignacio Bosque no registra la colocación, aunque sí consigna alerta roja, muy similar en cuanto a estructura y época de aparición. El sintagma es una traducción literal del inglés red carpet, que en el diccionario Merriam-Webster tiene doble entrada, como adjetivo y como nombre. Como adjetivo es sinónimo de ceremonial, formal, elegant en expresiones como red carpet treatment, un uso que, en español, equivaldría a frases del tipo «lo trataron como si estuviera en la alfombra roja» en la que el sintagma no pierde su condición nominal. Es en este sentido preferentemente locativo en el que, como veremos, encontramos la mayoría de las ocurrencias en los corpus del español. Lenguas de nuestro entorno han adoptado y traducido el neologismo igualmente; así, en francés es el tapis rouge, en italiano, el tappeto rosso (aunque red carpet se usa con mucha más frecuencia) o en catalán la catifa vermella. En cuanto al portugués, parece que, además de la traducción tapete vermelho se utiliza también la expresión passadeira vermelha, ‘pasarela roja’, para hacer referencia al mismo acontecimiento u objeto.
![[fotografía] Camino alfombrado de color rojo, con flores a los lados.](http://blogscvc.cervantes.es/martes-neologico/wp-content/uploads/sites/2/2026/01/alfombra_roja_500.jpg)
El primer diccionario del español en el que aparece registrado el compuesto es el Diccionario de neologismos del español actual, NEOMA (2016), que define alfombra roja como «pasarela que da acceso a los lugares donde se celebra algún evento o espectáculo por donde desfilan las celebridades» con las etiquetas de cine y televisión. Posteriormente fue recogido en el diccionario en línea Antenario (2020) con una definición muy similar. Al igual que la Fundéu, las definiciones de alfombra roja asocian su presencia a eventos o ceremonias y, en particular, a aquellas relacionadas con el mundo del espectáculo, un lugar cuyo perímetro parece delimitar, singularizar y dotar de particular valor aquello que se encuentra dentro de él. Ese parece ser el sentido de la primera ocurrencia del neologismo que proporciona el CORDE. Se encuentra en un artículo periodístico titulado «Sexo débil» publicado, en 1932, por el escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias y recogido posteriormente en una antología. En él se describe una escena de circo en la que un elefante enorme aparece en la carpa sobre una alfombra roja:
- Volviendo al circo, hace poco observé esta escena que me dejó helado. Un saltimbanqui ventrudo salió a suplicar que el público observara el mayor silencio, pues se iba a proceder a una prueba dificilísima […]. Reinó silencio de cementerio. Nada se movía […]. Por la arena plomiza, cubierta de una alfombra roja, avanzó un elefante gigantesco, como nunca he visto otro. [Miguel Ángel Asturias (Guatemala), Antología (1932)]
El privilegio de caminar por la alfombra roja y el estatus que esta proporciona se observa en el siguiente fragmento de la novela de Osvaldo Soriano A sus plantas rendido un león, donde la indumentaria del personaje —lleva esmoquin— y la evocación de la reina Isabel convergen en el espacio tapizado por el que camina:
- Mientras caminaba por la larga alfombra roja, vestido de smoking, O’Connell recordó que de niño había visto en los noticieros las ceremonias de Westminster, cuando la reina pasaba revista a las tropas de la guardia real. [Osvaldo Soriano (Argentina), A sus plantas rendido un león (1986)]
La primera ocurrencia en prensa de esta unidad léxica es en 1994 en el diario español El Mundo. En este caso, alfombra roja no está relacionada ni con la Iglesia ni con la aristocracia, sino con la alta política europea y se utiliza para negar el privilegio y la ventaja que supone caminar por ella. Solo unos meses después, en ese mismo medio, aparece por primera vez la expresión alfombra roja relacionada definitivamente con el mundo del espectáculo:
- El próximo presidente de la Comisión Europea, el luxemburgués Jacques Santer, no entrará en el despacho noble del edificio Breydel, pisando la alfombra roja. [El Mundo(España), 16/7/1994]
- Ayer, sin tiempo para digerir la resaca, presentó a bombo y platillo su película al más puro estilo Hollywood. Llegó a un céntrico hotel de Manhattan a bordo de una kilométrica limusina blanca. Le esperaba una alfombra roja y una lluvia de flashes y micrófonos. [El Mundo (España), 24/9/1994]
A partir de esta fecha, alfombra roja va a estar cada vez más asociada al mundo del cine y la televisión y, en consecuencia, las ocurrencias se van a localizar en la prensa que da cuenta del acontecimiento. Así, por ejemplo, en 2020, en el diario español El País se publica la crónica de la Mostra de Venecia con el siguiente relato:
- La alfombra roja de la Mostra de Venecia, por la que en otro tiempo desfilaron las mayores estrellas del planeta, está cubierta por una tapia de dos metros y un puñado de silenciosos arbustos. [El País (España), 2/9/2020]
Así, pues, hemos podido retrasar diecisiete años la fecha de la primera documentación (con la acepción que tiene que ver con el espectáculo) en relación con el año 2011 que se proponía en Antenario, lo que da idea del tiempo que esta formación neológica se encuentra en nuestra lengua. A partir del siglo XXI, la popularidad de la expresión se ha multiplicado exponencialmente en todo el mundo hispánico hasta convertirse en una referencia imprescindible en cualquier relato relacionado con el mundo de cine o la televisión, como ocurre en el siguiente contexto:
- Premios Óscar: el rosa fue el protagonista en los outfits de la alfombra roja. [El Espectador (Colombia), 29/3/2022]
La popularización y el aumento de la frecuencia de uso que ha experimentado este neologismo en estos veinticinco años del siglo xxi haría muy conveniente su inclusión en el DLE, sobre todo teniendo en cuenta que otros compuestos sintagmáticos con menos frecuencia atestiguada, como alerta roja o línea roja, sí están incluidos en la vigésimo tercera edición del diccionario académico.
Carmen Marimón
Grupo NEOAL
Universitat d’Alacant (España)

