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antitaurino, antitaurina adj.

antitaurino, antitaurina <em>adj.</em>

En el mundo occidental, los movimientos de defensa y protección de los animales, conocidos como movimientos animalistas, empezaron durante la segunda mitad del siglo xix, cuando se promulgaron las primeras leyes que pretendían evitar el maltrato y la crueldad de los hombres hacia dichos seres vivos. Y fueron expandiéndose progresivamente hasta que a mediados del siglo xx el animalismo ya despertaba el interés de un amplio sector de la sociedad, como demuestra el hecho de que en 1978 se proclamase la Declaración Universal de los Derechos del Animal, aprobada posteriormente por la ONU. En el Estado español el movimiento animalista chocó desde el principio con la fuerte tradición cultural de las corridas de toros y otras fiestas populares en las que participan animales que son sometidos a algún tipo de maltrato. A pesar de ello, desde finales del siglo xix y principios del xx también aquí comenzaron a surgir movimientos de defensa de los animales, que se iniciaron con el activismo antitaurino —que abogaba por abolir las corridas de toros—, y que fueron expandiéndose y abrazando también la protesta contra cualquier espectáculo o fiesta en la que se utilizan animales y se pone en peligro su integridad física.

antirretroviral adj. y m.

antirretroviral <em>adj.</em> y <em>m.</em>

Sin duda, la historia de las dos últimas décadas del siglo xx y de los inicios del siglo xxi se ha visto marcada, entre otros acontecimientos, por la aparición del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida o síndrome de inmunodeficiencia adquirida, que desde su detección en 1981 ha producido la muerte de más de 35 millones de personas en todo el planeta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). A esta cifra se suma otra igualmente escalofriante: a finales de 2016, 36,7 millones de personas se encontraban infectadas por el VIH en el mundo. Se trata, por tanto, de uno de los problemas de salud pública más graves, que afecta en mayor medida a los países más pobres.

sobrecoste, sobrecosto m.

sobrecoste, sobrecosto <em>m.</em>

Sobrecoste y sobrecosto son dos sustantivos masculinos sinónimos que se han formado por uno de los procedimientos internos de creación de palabras del castellano: la adición del prefijo latino sobre a dos bases léxicas sustantivas diferentes, costo y coste, ambas procedentes del verbo costar. Este verbo tiene como significado lo que vale o cuesta adquirir algo; de ahí que tanto el sustantivo coste como el sustantivo costo signifiquen la cantidad o gasto que se realiza por conseguir o comprar algo. A este concepto común, se le añade, mediante el prefijo sobre-, el significado de adición, de suma, y no el de sus otros valores de intensificación, de repetición ni de acción repentina, recogidos en el DRAE.

copago m.

copago  <em>m.</em>

En un mundo en el que la responsabilidad del Estado por garantizar los derechos básicos de las personas se entrelaza con los negocios y las decisiones políticas de manera sumamente compleja, el copago es un sistema de financiación que muchos países adoptan para «repartir» la responsabilidad de financiar servicios públicos con los propios ciudadanos.

La palabra copago está formada por la adjunción del prefijo comitativo co– a la base pago. Según el DRAE23, el afijo significa ‘reunión’, ‘cooperación’ o ‘agregación’. Las gramáticas, por su parte, distinguen distintos sentidos de acuerdo con la categoría de la base. En copago, el sentido del prefijo es el que presenta cuando se adjunta a predicados: ‘acción llevada a cabo por una persona, en compañía de otras’. En cualquier caso, co– da lugar a nombres relacionales, cuyos sentidos dependen de cuáles son los referentes de la relación comitativa.

transgénero adj. y m. y f.

transgénero <em>adj.</em> y <em>m.</em> y <em>f.</em>

Transgénero es un vocablo formado al añadir el prefijo de origen latino trans– ‘más allá de’ o ‘al otro lado de’ al sustantivo género. Se define género como una construcción sociocultural a la que se adscriben las personas. En contraste, la voz sexo alude meramente a un aspecto de carácter biológico: la asignación de personas al sexo masculino o femenino por sus órganos sexuales y características físicas. Más allá de esta dualidad establecida a partir del sexo biológico (varón / mujer), hoy en día se visibilizan nuevas y variadas categorizaciones basadas en cuestiones socioculturales

preadolescente m. y f. y adj.

preadolescente <em>m.</em> y <em>f.</em> y <em>adj.</em>

Quienes en su vida cotidiana tratan con preadolescentes probablemente coincidan en señalar características que los hacen a la vez encantadores y frustrantes: la frescura y los hábitos de la niñez de la que se están desprendiendo conviven con las inquietudes y los cambios que se empiezan a experimentar como anticipo de la adolescencia. Resulta curioso, entonces, que un dato de la experiencia tan fácilmente identificable y tan claramente designado carezca de registro lexicográfico en nuestro idioma. En efecto, preadolescente no aparece como entrada en los principales diccionarios del castellano en general, ni en los diccionarios integrales de variedades de la lengua, a pesar no solo de su historia y difusión, sino de la realidad aparentemente inequívoca que designa.

inasumible adj.

inasumible <em>adj.</em>

El neologismo inasumible surge de adjuntar el prefijo in– a la base asumible, que a su vez es producto de aplicar el sufijo –ble al verbo asumir. El neologismo se registra por primera vez en el Observatori de Neologia en el año 1991, en España:

  • Hacienda cree que tiene un coste inasumible y afirma que es políticamente inadecuada. [La Vanguardia (España), 19/02/1991]

antidesahucios adj.

antidesahucios <em>adj.</em>

A pesar de ser una voz de notable uso en la actualidad, antidesahucio(s) no aparece en ningún diccionario de referencia del español: ni en los prescriptivos, ni en los descriptivos ni tan siquiera en los de neologismos. Ello demuestra dos cosas: la primera, que es una palabra de muy reciente difusión en el español; y la segunda, que al responder a un esquema de prefijación absolutamente regular, transparente y productivo no parece haber necesidad de recogerla en repertorios lexicográficos al uso. Resulta llamativo que esta palabra no aparezca en fuentes hispanoamericanas, excepción hecha de cuando se informa, en textos periodísticos, de noticias relacionadas con España.

sobreoferta f.

sobreoferta <em>f.</em>

La sobreoferta es, parece obvio decirlo, una «oferta que excede a lo necesario o recomendable». Así se define en Alvar, que es uno de los pocos repertorios lexicográficos que registra esta palabra.

¿De qué tenemos sobreoferta en castellano? Pues de casi todo, pero la combinación de palabras más frecuente que encontramos es sobreoferta de petróleo. De hecho, así es la primera documentación en 1992 que recoge la Real Academia en su banco histórico de registros (CREA) y seguimos en la misma línea más de veinte años después porque es uno de los valores que más condicionan nuestro mundo actual: el petróleo puede tumbar economías de gigantes o servir como arma desestabilizadora entre gobiernos:

reubicar v. tr.

reubicar <em>v. tr. </em>

A pesar de que la palabra reubicar no está consignada en los diccionarios de lengua, en principio, su significado es trasparente para cualquier hablante de español: ‘volver a ubicar’. Esto es evidente a partir de sus elementos constitutivos, ambos recogidos en el DRAE23 y en el VOXUSO: el prefijo re- (en este caso, repetición) y ubicar (‘situar o instalar en determinado lugar’ o ‘estar situado en un espacio o lugar determinado’). Ubicar proviene del adverbio latino ubi (‘donde’), ubicatus < ubique (‘en cada lugar’).