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Lengua

hiperconectividad f.

hiperconectividad <em>f.</em>

Las lenguas cambian y evolucionan, adaptándose a los factores históricos, económicos, tecnológicos o culturales, entre otros, que influyen en una sociedad. Estos cambios son especialmente apreciables en el léxico, el cual es más sensible y permeable a la variación que la morfología o la sintaxis, y puede experimentar, en poco tiempo, transformaciones que impliquen tanto la pérdida de palabras que designan realidades que han cambiado o desaparecido como la adopción de nuevos vocablos, acepciones o giros —neologismos— que son necesarios para describir y aprehender conceptos nuevos. Un ejemplo de esto es el neologismo hiperconectividad, que será objeto de estudio y descripción en este artículo.

seitán m.

seitán <em>m.</em>

En el mundo en el que vivimos es difícil encontrar armonías, pues la vorágine cotidiana permite escasos momentos que equilibren no pocos desniveles. Las insatisfacciones del ritmo de vida no pueden minorarse con unos minutos de lectura de reiterantes textos de autoayuda, por lo que los propósitos iniciales se dan de bruces con la realidad. No obstante, no dejamos de buscar conductas que faciliten la quimérica felicidad. Bertrand Russell pensaba que se podía conquistar externalizando nuestras vivencias y sentimientos, pues, ya que somos entes sociales, solo la alteridad, frente a la ermitaña vida interior, podría superar el temor a los infortunios. Sin embargo, el japonés George Ohsawa, el padre de la macrobiótica, prefirió centrarse en el desarrollo del entendimiento humano, aunando la espiritualidad con la alimentación, gran responsable de la salud emocional. En ese sentido, la memoria, el buen humor o el sueño profundo se consideran leyes que proporcionan bienestar y encuentran parangón con el buen apetito, sea culinario, sea sexual. Se trata, una vez más, de conseguir un equilibrio, a partir de un principio único creador de las dos eternas fuerzas complementarias, el yin, pasivo y femenino, y el yang, su opuesto.

todocamino m. y adj.

todocamino <em>m.</em> y <em>adj.</em>

Es bien sabido que todos los caminos conducen a Roma; los vehículos con que los transitamos nos conducen, en cambio, a historias lingüísticas no siempre conocidas. A lo largo del siglo XX, la industria del motor ha refinado y diversificado internamente su oferta. El neologismo que nos ocupa este martes, todocamino, se ha puesto en circulación para denominar a un tipo reciente de turismo que, en su breve historia, esconde varios detalles de interés que nos revelan mucho de cómo creamos neologismos y cómo estos se integran en familias más amplias.

pitufo, pitufa m. y f. y adj.

pitufo, pitufa <em>m.</em> y <em>f.</em> y <em>adj.</em>

Todos conocemos a los pitufos, esos personajes pequeños y azules, con gorro blanco, que viven en comunidad en un poblado de casas en forma de seta. Creación del dibujante Pierre Culliford (Bruselas, 1928-1992), quien firmaba como Peyo, aparecieron por primera vez en Spirou, semanario de historietas francobelga. El 23 de octubre de 1958, la revista empezó a publicar La flûte à six trous (‘La flauta de los seis agujeros’) de la serie Johan et Pirlouit, en que los dos chicos protagonistas, con la ayuda del hechizo del mago Homnibus, viajan al país de los llamados Schtroumpfs (nuestros pitufos), los cuales han fabricado una flauta mágica. Aunque en un principio los Schtroumpfs fueran secundarios, su aparición tuvo tan buena acogida que enseguida tomaron protagonismo y acabaron teniendo su propio espacio en Spirou. Al igual que el éxito inesperado de los pitufos, la creación de la palabra schtroumpf para designar a estos personajes fue casual: Peyo, en una cena con el también historietista belga André Franquin, en vez de decir salière ‘salero’ usó, sin más, schtroumpf (vocablo que en francés no existe, pero sí se pronuncia como el alemán Strumpf ‘media’), y los dos amigos siguieron la velada hablando en schtroumpf, es decir, reemplazando algunas palabras por esta. Seis meses después, Peyo decidió llamar de esta manera a sus criaturas.

residuo cero m.

residuo cero <em>m.</em>

La preocupación actual por los problemas ambientales ha dado un gran impulso a la difusión del vocabulario asociado a esta temática. En efecto, en las últimas décadas, han entrado en el léxico general expresiones como agroecología, energía renovable o impacto ambiental, todas ellas registradas ya en el Diccionario de la lengua española de la RAE. Aquí, en las páginas de Martes Neológico, se ofrece también una selección de voces del mismo campo léxico (ecoparque, vía verde, antropoceno, ecotasa), al que se incorpora ahora residuo cero.

mena m. y f.

mena <em>m.</em> y <em>f.</em>

El neologismo por siglación mena (de menor extranjero no acompañado) cumple con todas las características para que se lo catalogue como neologismo funcional: una palabra nueva que pretende ofrecer una expresión más eficaz para un concepto demasiado verboso. Su condición silábica y su alta frecuencia de uso han favorecido su lexicalización en mena, aunque en el uso a veces todavía se documente la forma en mayúsculas.

paintball m.

paintball <em>m.</em>

El paintball es un deporte, practicado por más de diez millones de estadounidenses de forma habitual, que tiene su origen en Estados Unidos, aunque en sus inicios no fue considerado un deporte sino un juego de supervivencia. Surge en Newhampshire en 1976 cuando dos amigos, Hayes Noel y Charles Gaines, se propusieron crear una actividad recreativa que les permitiera cazarse uno al otro y poner a prueba sus habilidades cara a cara. Para ello utilizaron un arma de bolas de pintura (la Nelspot 007), que se empleaba, normalmente, como marcador de ganado. Fue así como mantuvieron su primer duelo, lo que constituiría su primera partida de paintball. En los años ochenta se inaguraron los primeros campos de paintball en Estados Unidos, pero en España no se empieza a conocer algo de este deporte hasta la década de los noventa.

emergencia climática f.

emergencia climática <em>f.</em>

El cambio climático es un hecho: la década de 2010 fue la más cálida de la historia y el año 2019 fue el más caluroso de Europa y el segundo más cálido a escala mundial desde que se tienen registros. Ante la gravedad que supone el calentamiento global, no es de extrañar que el diccionario de la prestigiosa Universidad de Oxford eligiera como palabra del año 2019 climate emergency ‘emergencia climática’, definiéndola como la ‘situación en la que se requieren medidas urgentes para reducir o detener el cambio climático y evitar el daño ambiental potencialmente irreversible resultante de este proceso’. De hecho, no solo en inglés se escogió este sintagma como palabra representativa del año, sino que también lo hizo el catalán, lengua en la que se proclamó neologismo del año, empatado, por la mínima, con animalista (en este caso, no fue ninguna institución la que eligió el vocablo nuevo, sino los mismos hablantes mediante una votación en línea convocada por el Observatori de Neologia y el Institut d’Estudis Catalans).