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Lengua

feeling m.

feeling <em>m.</em>

I got this feeling inside my bones, dice la canción de Justin Timberlake que ha encabezado listas de éxitos internacionales desde su lanzamiento en 2016. La frase inglesa podría parafrasearse por «lo que siento me recorre los huesos» en español. No cabe duda de que esa forma de expresar el ‘sentir’ (en inglés, feel) nos ha llamado la atención a los hispanohablantes, ya que, tal como demuestran los primeros usos del neologismo recogidos por el Observatori de Neologia de la UPF, que datan de finales de los ochenta, el anglicismo feeling se usa con diversos sentidos…

agujero negro m.

agujero negro <em>m.</em>

El diccionario académico (DLE, 23.ª ed., actualización de 2017) recoge agujero negro ubicado dentro del campo de la astronomía con la siguiente definición: «lugar invisible del espacio cósmico que, según la teoría de la relatividad, absorbe por completo cualquier materia o energía situada en su campo gravitatorio». Se trata de una formación sintagmática (sustantivo + adjetivo) que trata de reflejar la realidad designada: su capacidad de absorción es tal que hasta la luz es arrastrada por él logrando una oscuridad absoluta. La forma agujero negro (en inglés, black hole) vino a sustituir con notable éxito otras expresiones que los astrónomos utilizaron antes de 1968 para referirse al ‘objeto creado del colapso o implosión estelar’, como estrella congelada o estrella colapsada. El DLE presenta también como forma sinónima hoyo negro usada en algunos países latinos: Costa Rica, Cuba, México y Puerto Rico. Son países en los que no se percibe total sinonimia entre agujero y hoyo.

altavoz m.

altavoz <em>m.</em>

El sentido literal de este compuesto por yuxtaposición del adjetivo alta y del sustantivo voz se documenta lexicográficamente, según el Nuevo Tesoro Lexicográfico (NTLLE), desde 1936, desde la decimosexta edición del diccionario académico. Sin embargo, de este uso ha derivado otro nuevo de claro carácter metafórico como puede verse en el siguiente fragmento tomado del Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) de la Real Academia Española.

numerito m.

numerito <em>m.</em>

La palabra numerito forma parte, desde hace ya tiempo, del repertorio léxico habitual de la mayoría de los hablantes de español. Aunque a simple vista se trata de un diminutivo de ‘número’ —con un sufijo, además, estándar, despojado de rasgos dialectales como podrían serlo -ico o -illo—, lo cierto es que en el registro coloquial su significado nada tiene que ver con la aritmética y sí con otro concepto que se ha ido extendiendo en los últimos años en la comunidad hispanohablante, tanto en la lengua oral como en los medios de comunicación:

genialoide adj.

genialoide <em>adj.</em>

Uno de los diccionarios preferidos de don Fernando Lázaro Carreter era Lo Zingarelli, y yo conservo en mi biblioteca el último ejemplar que él utilizó, del 2002. Sí, ese insigne filólogo y lingüista español usaba el magnífico Vocabolario della lingua italiana de Nicola Zingarelli, y lo hacía porque en español no teníamos —ni tenemos aún— nada parecido.

Y en ese libro de la biblioteca de don Fernando está recogida la voz genialoide, y fechada en 1908, igual que en la versión en línea del diccionario Il Sabatini Coletti, accesible en internet gracias al diario Corriere della Sera.

buenismo m.

buenismo <em>m.</em>

El mundo político está lleno de ismos, tanto los que se refieren a doctrinas o sistemas (comunismo, socialismo, soberanismo) como a actitudes o tendencias (abstencionismo, altruismo, aislacionismo). En general, estos derivados cumplen una función denominativa y parten del significado del sustantivo o adjetivo al que se adjunta el sufijo –ismo, como, por ejemplo, keynesianismo ‘movimiento que sigue las ideas de John M. Keynes sobre el control del nivel de actividad económica’. Sin embargo, el caso de buenismo es distinto, tanto por su formación, a partir de un adjetivo en el que no se basa ni tampoco inspira un movimiento o actitud propiamente dicho, como por el valor despectivo que encierra, que vemos reflejado en los ejemplos siguientes:

reubicar v. tr.

reubicar <em>v. tr. </em>

A pesar de que la palabra reubicar no está consignada en los diccionarios de lengua, en principio, su significado es trasparente para cualquier hablante de español: ‘volver a ubicar’. Esto es evidente a partir de sus elementos constitutivos, ambos recogidos en el DRAE23 y en el VOXUSO: el prefijo re- (en este caso, repetición) y ubicar (‘situar o instalar en determinado lugar’ o ‘estar situado en un espacio o lugar determinado’). Ubicar proviene del adverbio latino ubi (‘donde’), ubicatus < ubique (‘en cada lugar’).

retroalimentar v. tr.

retroalimentar <em>v.  tr.</em>

Retroalimentar es un neologismo cuyos elementos constitutivos resultan fácilmente identificables para cualquier hablante de español: el verbo alimentar, por un lado, al cual se adjunta, por otro, el formante culto retro-, procedente del latín y que aparece también en formas como retrotraer, retroactividad o retrovisor. Desde el punto de vista semántico, sin embargo, el proceso de formación de esta voz no es tan transparente como podría parecer a primera vista, pues ambos formantes se toman en un sentido figurado.

reinventarse v. pron.

reinventarse <em>v. pron.</em>

Un sector industrial, o una determinada empresa, se reinventan cuando cambian completamente su actividad por otra nueva o bien ofrecen un producto distinto de los que solían sacar al mercado. El concepto de reinventarse incluye, por tanto, un cambio completo con respecto a una situación anterior. Por ello, es frecuente el uso de este verbo aplicado a personas, con la idea de un cambio radical en algún aspecto de su vida para conseguir un resultado completamente distinto (una nueva imagen, un nuevo trabajo, una nueva forma de vida).

hilo conductor m.

hilo conductor <em>m.</em>

El lenguaje cotidiano está lleno de metáforas, y uno de los ejemplos más claros, como comentan José Antonio Millán y Susana Narotzky en su traducción del libro Metáforas de la vida cotidiana de Lakoff y Johnson, es que el discurso se identifica con un hilo. De hecho, ya en latín, textum, que ha dado lugar a texto, significa ‘tejido’; este tejido está formado por hilos (‘continuación o serie del discurso’, según el DRAE) que se interrumpen, se pierden, se siguen y se (re)toman, contiene ideas hilvanadas o deshilvanadas, puede ayudar a atar cabos, etc.