chipar v. tr.

chipar <em>v. tr.</em>

La informática es un ámbito muy fructífero para la creación de nuevos términos en las últimas décadas. Si echamos un vistazo a este blog, observamos la documentación y explicación de neologismos como descargable, videochat, bot, hiperconectividad, malware, ciberdelincuente, googlear o hackear. Chipar es un verbo neológico que se suma a esta lista por el significado de la base de la que deriva, aunque se ha convertido en una voz especialmente interesante por su especialización semántica.

ojiplático, ojiplática m. y f. y adj.

ojiplático, ojiplática <em>m.</em> y <em>f.</em> y <em>adj.</em>

«Tu esclava está ahora mirando la pared con fijeza estúpida, abiertos los ojos como platos, con el asombro y el temor de una niña que ve romperse entre sus manos el más lindo juguete», así describía Vicente Blasco Ibáñez, en el cuento «La caperuza» (1893), la mezcla de pavor y sorpresa con que una madre descubre la enfermedad de su hijo. No es un caso aislado: la misma imagen hiperbólica aparece, por ejemplo, en «El cazador de orquídeas», del argentino Roberto Arlt.

mover ficha loc.

mover ficha <em>loc.</em>

Cada día se forman nuevos conceptos. A menudo, viajan de un idioma a otro a través de extranjerismos, que pueden adaptarse o no a la idiosincrasia ortográfica y morfosintáctica de la lengua que los acoge. También pueden emigrar despojados de expresión, camuflándose al llegar a su destino en palabras ya existentes, fenómeno que los lingüistas han llamado calco semántico. Este es el caso, muy probablemente, de la locución que hoy nos ocupa: mover ficha.

tsunami m.

tsunami <em>m.</em>

En el DLE, la palabra tsunami se define como una «ola gigantesca producida por un maremoto o una erupción volcánica en el fondo del mar» y otros diccionarios completan la definición añadiendo que «tiene efectos catastróficos» o que «es propia del océano Pacífico». De hecho, tradicionalmente Japón es el país más afectado por los tsunamis, debido a su ubicación geográfica. Por este motivo, es lógico que la lengua de origen de la palabra sea el japonés, donde literalmente significa ‘ola de puerto’ (de 津 tsu ‘puerto’ y 波 nami ‘ola’). El préstamo del japonés se ha extendido por todo el mundo, porque la mayoría de las lenguas lo ha adoptado para referirse a este fenómeno oceánico.

resultadista adj.

resultadista <em>adj.</em>

Aunque a veces es fácil pensar que las palabras no son más que palabras, así lo dice la canción, parole, parole, parole, afortunadamente, inspeccionadas con el microscopio del filólogo, se muestran poliédricas y complejas, con los detalles de sus múltiples caras que pasan desapercibidos a simple vista. Y es en una de estas dimensiones microscópicas que las palabras se revelan como espejos de la sociedad que las genera y utiliza, tal como sucede en el caso de resultadista, formada a partir del sustantivo resultado.

pitufo, pitufa m. y f. y adj.

pitufo, pitufa <em>m.</em> y <em>f.</em> y <em>adj.</em>

Todos conocemos a los pitufos, esos personajes pequeños y azules, con gorro blanco, que viven en comunidad en un poblado de casas en forma de seta. Creación del dibujante Pierre Culliford (Bruselas, 1928-1992), quien firmaba como Peyo, aparecieron por primera vez en Spirou, semanario de historietas francobelga. El 23 de octubre de 1958, la revista empezó a publicar La flûte à six trous (‘La flauta de los seis agujeros’) de la serie Johan et Pirlouit, en que los dos chicos protagonistas, con la ayuda del hechizo del mago Homnibus, viajan al país de los llamados Schtroumpfs (nuestros pitufos), los cuales han fabricado una flauta mágica. Aunque en un principio los Schtroumpfs fueran secundarios, su aparición tuvo tan buena acogida que enseguida tomaron protagonismo y acabaron teniendo su propio espacio en Spirou. Al igual que el éxito inesperado de los pitufos, la creación de la palabra schtroumpf para designar a estos personajes fue casual: Peyo, en una cena con el también historietista belga André Franquin, en vez de decir salière ‘salero’ usó, sin más, schtroumpf (vocablo que en francés no existe, pero sí se pronuncia como el alemán Strumpf ‘media’), y los dos amigos siguieron la velada hablando en schtroumpf, es decir, reemplazando algunas palabras por esta. Seis meses después, Peyo decidió llamar de esta manera a sus criaturas.

dolce vita f.

dolce vita <em>f.</em>

El origen de esta expresión hay que buscarlo en la película La dolce vita, rodada y dirigida en el año 1959 por el gran cineasta italiano Federico Fellini. En ella se refleja, en un contexto que tiene de todo menos de dolce, la vida despreocupada y libertina de los personajes que poblaban el ambiente mundano de la ciudad de Roma en aquellos años. El filme cosechó un gran éxito y ha llegado a convertirse en un clásico de la historia del cine italiano y mundial.

viejuno -na adj. y m. y f.

viejuno -na <em>adj.</em> y <em>m.</em> y <em>f.</em>

«Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad» decía don Sebastián a don Hilarión en la famosa zarzuela La verbena de la Paloma, de Tomás Bretón y Ricardo de la Vega (1894), y ese avance se aceleró sin duda alguna durante la segunda mitad del siglo xx para no abandonarlo. En la época del bluetooth, el cibersexo y el streaming, la modernidad científica y tecnológica convive con una mirada nostálgica al tiempo pasado a través de objetos y estética vintage, que se aplica de manera positiva, revalorizando el sustantivo al que modifica.

plan B o plan b m.

plan B o plan b <em>m.</em>

En la sociedad actual en la que nos movemos siempre con tantas prisas, necesitamos en muchas ocasiones reflejar seguridad y que de ningún modo seremos sorprendidos ante el fracaso de nuestras primeras intenciones porque tenemos previsto otro plan alternativo: un plan B. Se trata de una formación compuesta a partir del sustantivo plan y el sustantivo b. En ella el segundo componente, b, funciona como adjetivo especificativo del primero. Según Fundéu no son necesarias las comillas, plan debe ir en minúscula y la letra be, en minúscula o en mayúscula.

autoimponerse v. pron.

autoimponerse <em>v. pron.</em>

En una sociedad globalizada en la que las cosas nos suelen venir dadas y nos limitamos a dejarnos llevar por ellas siguiendo sus indicaciones, se ha hecho cada vez más necesario especificar y destacar mediante nuestro lenguaje cuándo nos estamos refiriendo a algo realizado por nosotros mismos. Entre otros elementos del lenguaje, el uso del pronombre se y el elemento auto- en determinadas circunstancias colaboran en esta indicación.