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Lengua

estatuilla f.

estatuilla <em>f.</em>

Obviamente, estatuilla es una voz española, una bella palabra diminutiva y afectiva sobre la cual el último DRAE, el de 2014, consultado en línea, al advertir que «no está registrada en el Diccionario», añade por todo dato complementario que «la entrada que se muestra a continuación podría estar relacionada: estatua». Otros diccionarios consultados, como Alvar1, Alvar2, DEA, NEOMM y VOXUSO tampoco recogen el lema. Sin embargo, si buscamos en las páginas impresas del DUE de 2007 obtenemos la información siguiente: ‘estatuilla f. dim. frec. de ESTATUA. Particularmente, óscar’; esto es, nos encontramos con un artículo que condensa un conjunto de datos, artículo que asimismo recoge el Clave desde 2008 con las indicaciones que siguen: ‘s.f. En cine, trofeo o premio’. Huelga poner de relieve que ambas entradas de estos repertorios generales de uso aportan una novedad respecto a sus predecesores. Los dos diccionarios coinciden en señalar un sentido nuevo y aparente de estatuilla. En el DUE se lee que dicho vocablo suele emplearse en lugar del epónimo óscar. Y el Clave nos dice que se trata de un término cuyo uso en el universo cinematográfico designa un galardón.

numerito m.

numerito <em>m.</em>

La palabra numerito forma parte, desde hace ya tiempo, del repertorio léxico habitual de la mayoría de los hablantes de español. Aunque a simple vista se trata de un diminutivo de ‘número’ —con un sufijo, además, estándar, despojado de rasgos dialectales como podrían serlo -ico o -illo—, lo cierto es que en el registro coloquial su significado nada tiene que ver con la aritmética y sí con otro concepto que se ha ido extendiendo en los últimos años en la comunidad hispanohablante, tanto en la lengua oral como en los medios de comunicación:

indignado, indignada m. y f.

indignado,  indignada <em>m.</em> y <em>f.</em>

Cuando en 2010 Stéphane Hessel hizo una llamada a la indignación en su opúsculo Indignez-vous!, no podía imaginar ni la repercusión popular que tendría su proclama ni la conversión del título de la obra en el nombre de todo un movimiento político global. De hecho, en una entrevista concedida más adelante en El País, Hessel confesaba que el título del libro era idea de su editora, Sylvie Crossman.