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El desarrollo e implantación en nuestra sociedad de las nuevas tecnologías de la comunicación han traído consigo la execrable agudización de un problema que no es nuevo, desgraciadamente: la inclinación de ciertos individuos a someter al prójimo, a convertirlo en objeto de escarnio, a hostigarlo. Si tal intimidación se produce por medios de comunicación electrónica, recibe el nombre de ciberacoso:

mujer frente a un ordenador
Flickr (OneWorldPlatform)
  • Analizadas estas reflexiones, la Consejería de Educación, a través de una orden, acaba de actualizar tipificaciones recogidas en el Registro Central de Incidencias Escolares, catalogando como acoso escolar las grabaciones realizadas con móviles —el llamado ciberacoso— y cualquier otro tipo de acoso o agresión relacionado con el mal uso de las Nuevas Tecnologías en este ámbito. [El País (España), 8/10/2007]
  • Cerca de un 5 por ciento de los adolescentes españoles están implicados, como agresores o víctimas, en casos ‘graves’ de ciberacoso, pero superan el 20 por ciento los que están inmersos en episodios ‘moderados’ o llevan a cabo prácticas de riesgo por el ‘uso inseguro’ que hacen de Internet. [Diario Vasco (España), 21/05/2010]
  • Es de tal magnitud el poder de esta nueva moda entre los jóvenes que el fenómeno ha alertado al mundo académico, y la Conselleria d’Ensenyament ha creado un protocolo de actuación después de conocerse los primeros casos de ciberacoso. [La Vanguardia (España), 29/01/2013]

Puede decirse que ciberacoso es un neologismo lexicográfico pues, documentado por el Observatori de Neologia desde 2007, no figura en el diccionario académico, que solo incluye ciberespacio y cibernauta, ambas procedentes del inglés. Tampoco se registra en Lema (2001) VOXUSO (2002), Alvar2 (2004) ni DEA (2011); sí lo recogen, en cambio, el Clave (2012) y el NEOMM (2013).

Según este último repertorio, la voz es calco del inglés cyberbullying («the use of information technology to bully a person by sending or posting texto or images of an intimidating or threatening nature», según el OED). El formante cyber– no procede del acervo léxico griego, sino que es acortamiento de cybernetics, ‘cibernética’, construido a partir del gr. κυβερνητική (kybernētikḗ), ‘arte de gobernar una nave’, sentido del cual, por metáfora, surge el significado de ‘ciencia que estudia las analogías entre los sistemas de control y comunicación de los seres vivos y los de las máquinas’ (DRAE23). Los datos del CREA (1975-2004) indican que este nuevo formante aparece en español a mediados de la década de los años noventa del siglo xx, casi siempre en su adaptación gráfica ciber-, en contadas ocasiones sirviéndose de un guion (ciberportavoz, ciberanalfabetos) y, en el español americano, separado frecuentemente de la palabra a la que se une en una de las voces de más temprana creación (cyber café). Unido a nombres, forma palabras relacionadas con el mundo de la informática y de las tecnologías de la comunicación, como en ciberprograma, ciberboda, ciberlector o ciberdinero, o, más modernamente y con menor frecuencia, también a adjetivos, como en ciberadicto, ciberculto, ciberchic o ciberpresentador. Si bien nada impide la adjunción de este formante prefijal a verbos, el español no parece aprovechar actualmente esta posibilidad. La segunda parte del anglicismo que sirve de modelo a ciberacoso, bullying, ‘intimidación personal, pequeña tiranía, especialmente referidas al ámbito escolar’, es nominalización de to bully, ‘intimidar, amedrentar’, que en el inglés de los Estados Unidos es, preferentemente, mobbing, ‘acoso, hostigamiento’ (de to mob).

Para la formación de ciberacoso, el español parece haberse servido de la tercera acepción del verbo acosar registrada en el diccionario académico (‘apremiar de forma insistente a alguien con molestias y requerimientos’), sentido algo distinto del hostigamiento que indica to bully en inglés, lo que quizá requerirá alguna actualización en la entrada de este verbo en los repertorios españoles si se quiere dar cumplida cuenta de expresiones, ya vigentes, como acoso digital. En español, los datos del CORPES XXI (2001-2015) evidencian que bullying se usa casi siempre referido al contexto escolar, mientras que mobbing alude únicamente al ámbito laboral. Según este mismo corpus textual, cyberbullying (3 casos) y ciberbullying (8 casos) compiten actualmente con ciberacoso (23 casos), con ventaja notoria para este último. Además, el uso de ciberacoso no se circunscribe al contexto escolar, sino que se extiende al ámbito de los jóvenes en general, se produzca la intimidación en un medio académico o no, y al de los adultos, se dé en el entorno laboral o no, como se observa en estos ejemplos registrados también por el Observatori de Neologia:

  • Las víctimas de acoso y violencia en México que buscan información sobre estos problemas en internet se quedan con más dudas que respuestas. Así lo concluye el estudio Violencia en Internet 2013-2014, en el que se analizó el contenido de más de 10 mil sitios web mexicanos donde se hace referencia al acoso y ciberacoso escolar, laboral y sexual, entre otros. [La Jornada (México), 7/08/2014]
  • Petraeus, que presentó su renuncia al Presidente estadounidense, Barack Obama, tras admitir su relación extramarital, cesó como director de la CIA el pasado viernes y el domingo fue desvelada la identidad de la presunta víctima del ciberacoso. [El Mercurio (Chile), 13/11/2012]

Como, obviamente, no hay ciberacoso sin alguien que lo perpetre, la familia léxica contiene, por ahora, otro miembro, ciberacosador, menos frecuente que el primero pero ya bien instalado en el idioma:

  • Detenido en Cádiz un ciberacosador reincidente que coaccionaba a menores a través del móvil. [El País (España), 21/10/2009]
  • La denuncia de una niña conduce al arresto de un ciberacosador que contactó con mil menores. [El Sur (España), 21/11/2013]

Todo parece indicar, pues, que nuestro neologismo lexicográfico, tan presente ya en la lengua general a través de la prensa, no tardará mucho en ser recogido puntualmente por nuestros diccionarios, si bien sería preferible, qué duda cabe, que los repertorios se vieran en la necesidad de registrar otras voces porque nuestros escolares disfrutaran, por ejemplo, de las posibilidades de una sana ciberamistad.

Juan Miguel Monterrubio Prieto
Universitat de les Illes Balears (España)

ciberacoso m.

Un pensamiento en “ciberacoso m.

  • 3 agosto, 2016 a las 02:56
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    Ya en la entrada del Martes Neológico sobre retroalimentar comentaba que el libro de Norbert Wiener ‘Cibernética o el control y comunicación en animales y máquinas’, publicado en 1948, como el origen del uso del término cibernética aplicado en la informática.

    El prefijo cyber ha crecido junto a la extensión del uso de Internet y las nuevas tecnologías. Hasta el momento he recogido 67 términos con dicho prefijo en mi glosario, pero no dudo que pueda haber muchos más.

    Como bien decís el ciberacoso no se circunscribe solo al contexto escolar, ni al de los jóvenes, pudiendo extenderse a toda la sociedad. El ciberacoso no es nada clasista.

    Recogí ciberacoso el 2012-03-14, definiéndolo como:
    Comportamientos agresivos e insultantes sostenidos y repetidos en el tiempo contra una persona, haciendo uso de las nuevas tecnologías, básicamente Internet y la telefonía móvil. Se consideran ciberacoso los insultos, las amenazas, el envío reiterado de correos electrónicos, el uso de redes sociales, blogs, mensajería instantánea o mensajes de texto para difamar o humillar y suplantar la identidad. Normalmente los episodios de ciberacoso suelen estar ligados a situaciones de acoso en la vida real y de acoso escolar.

    También me he encontrado en algunos casos con que el uso del término ‘cyberstalking’, que se puede traducir como ‘ciberacecho’, empleado para referirse a situaciones de ciberacoso.

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