Efecto Matilda es una de esas expresiones que no nace para dar nombre a una realidad nueva, sino para visibilizar una ya existente, pero que ha permanecido en un aparte del discurso público. En la actualidad, casi medio siglo después de que se utilizase por primera vez, y en paralelo a los avances en igualdad de género, el término aparece en textos de prensa tanto española como americana. Por ejemplo:

  • ¿Estamos frente a un Efecto Matilda? Es decir ¿el logro de crear la primera Universidad fuera de Santiago será atribuido solo a los hombres, dejando el esfuerzo y trabajo de esta mujer en la sombra? [La Tercera (Chile), 22/3/2019]
  • Este prejuicio, conocido también como efecto Matilda, está relacionado con el fenómeno por el cual el trabajo de las mujeres y sus aportes científicos se acreditan a los hombres o simplemente no son tomados en cuenta. [El Espectador (Colombia), 20/3/2020]
  • Por ese motivo la AMIT, con el apoyo de la Oficina del Parlamento Europeo en España, ha lanzado la iniciativa #NoMoreMatildas, para dar a conocer el Efecto Matilda y recuperar el protagonismo de esas científicas que nunca debieron ser invisibles. [El Periódico (España), 11/2/2021]
  • Aún hoy, muchos hombres firman trabajos realizados por sus colegas mujeres supuestamente para darles mayor credibilidad: un fenómeno de quita de visibilidad de la tarea femenina que se conoce con el nombre de efecto Matilda. [La Nación (Argentina), 25/11/2022]
[fotografía] reflejo deformado de un rostro en un acetato sostenido por una mujer en camiseta.
Elina Araja (Pexels)

Aunque poco se puede deducir del significado de este compuesto analizando el de las palabras que lo forman, todos los ejemplos acotan la definición en términos parecidos. Así, la expresión efecto Matilda designa los casos de mujeres que no fueron o no han sido reconocidas por sus logros en el avance de la ciencia, que han sido ignorados ya por haber quedado en el olvido de la historia ya por haberse atribuido injustamente a colegas de género masculino. Desde una perspectiva más general, la expresión denomina una de las varias caras de las barreras de género y comparte campo semántico con las metáforas techo de cemento, techo de diamante, techo de cristal y suelo pegajoso.

El compuesto llega al español como calco del inglés Matilda effect, que fue acuñado por la historiadora de la ciencia Margaret W. Rossiter. Aparece por primera vez en 1982 en el libro Women Scientist in America: Struggles and Strategies to 1940 [Científicas en América: luchas y estrategias hasta 1940], en el que la autora describe las contribuciones de las mujeres al progreso de la ciencia en Estados Unidos y los obstáculos que enfrentaron, tema que constituye la espina dorsal de su carrera académica.

El término es un compuesto formado por la yuxtaposición de un nombre común y uno propio, un antropónimo. Sigue así el mismo patrón con el que también se han creado efecto Mandela, efecto Mateo o efecto Pigmalión. En este caso, la elección del nombre Matilda es un homenaje a la escritora y activista sufragista Matilda Joslyn Gage (1826-1898) por su papel determinante en la defensa de los derechos de las mujeres y el reconocimiento de estas en la historia de las invenciones, como plasmó en el ensayo Woman as an Inventor [La mujer como inventora].

En cuanto a su tratamiento en la lexicografía del español, la expresión no se recoge en los diccionarios de referencia (Alvar2, Clave, DEA, DRAE23, NEOMM ni VOXUSO). Sí lo incluye, sin embargo, el diccionario Larousse de la lengua francesa en su edición en línea, con la correspondiente adaptación (effet Matilda) y con una definición que se ciñe al ámbito de la investigación científica. Aunque el compuesto no se encuentra en los principales diccionarios de otras lenguas románicas, el blog Neolosfera data la primera documentación en catalán (efecte Matilda) en 2021.

En cuanto a su lengua de acuñación, la expresión no aparece tampoco en los principales diccionarios de la lengua inglesa (Oxford English Dictionary, Cambridge Dictionary ni Merriam-Webster). No obstante, el Collins English Dictionary recoge la sugerencia del neologismo en 2016 y lo define como la «inferioridad sistemática en el reconocimiento de las contribuciones de las mujeres a la ciencia en favor de sus colegas masculinos». Se apunta que se está haciendo un seguimiento de la palabra para encontrar evidencias de su uso. También lo recoge el banco terminológico TERMIUM en inglés y francés.

Del compuesto se ha derivado el nombre común matilda para designar a la mujer cuyas contribuciones no han sido reconocidas. En estos casos, se encuentran casos en plural. Por ejemplo:

  • Esta circunstancia fue descrita por primera vez por Matilda Joslyn Gage: una mujer aguerrida e inconforme. Fue escritora, activista y líder para las mujeres del porvenir. Irónicamente, hoy las matildas son esas mujeres científicas sepultadas por los prejuicios de sus épocas. [Noticias NCC (México), 1/9/2021]

A pesar de que aún hay vacilación respecto al uso de la mayúscula inicial y las comillas, que evidencian la duda de quien escribe ante una forma que no ha sido fijada aún por la norma, la recategorización como nombre concreto y su pluralización es una muestra de que el término recoge eficazmente el concepto. Aunque son muy pocos, se registran algunos ejemplos en los que el compuesto se aplica fuera del ámbito científico. Así, encontramos la serie de reportajes que dedica La Opinión de Murcia a mujeres artistas bajo el título «Efecto Matilda» o el siguiente caso en el campo de la literatura:

  • Colette y el «Efecto Matilda». Cuando las escritoras firmaban sus libros con nombres de varón. [Hermeneuta. Revista cultural (España), 2/12/2020]

Ahora bien, en la mayoría de los usos el compuesto se acompaña de una breve explicación, lo cual indica que no hay una conciencia generalizada de su significado por parte de los hablantes. Además, los casos en que el derivado designa a la persona aparecen aún ligados al compuesto y a la presentación del fenómeno. Sin embargo, hasta el momento efecto Matilda se presenta como el único candidato para denominar esta realidad, lo cual podría avalar su inclusión en el diccionario, hecho que fijaría la forma y descubriría el fenómeno a un mayor número de hablantes. Ello podría facilitar su extensión a otros ámbitos profesionales. Sea como sea, lo cierto es que existe una realidad que necesita ser nombrada.

Angélica Núñez
Universitat Pompeu Fabra (España)

efecto Matilda m.

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