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El término antropoceno (la ‘Edad de los Humanos’), da nombre a una nueva época geológica que seguiría al reciente holoceno. Aunque con un uso informal (a veces se encuentra escrito con mayúscula y otras con minúscula) es un término de composición culta que aparece a menudo en los medios de comunicación por sus consecuencias científicas, ambientales, sociopolíticas y legales. Desde el punto de vista científico, esta denominación pertenece a la cronoestratigrafía (la datación en millones de años de la formación de la Tierra a partir de los estratos de roca). Se definen unidades geocronológicas: edades, épocas, períodos, eras y eones. El antropoceno daría nombre a una época nueva dentro del período cuaternario (los recientes 2 millones de años), que a su vez está dentro de la era cenozoica –zoico, ser vivo- (los recientes 65 millones de años):

huellas humanas en una playa marina borradas por las olas
Flickr (Timelapsed)
  • Y, ante tan enorme represión sobre los recursos, surge la teoría de que hemos entrado en una era geológica, el antropoceno: aquella en que los ecosistemas naturales están siendo alterados por el hombre sin posibilidad de recuperar el equilibrio ecológico. [La Vanguardia (España), 17/06/2012]
  • Sin embargo, la forma en la que los humanos y sus industrias alteran el planeta, en especial el clima, ha hecho que cada vez más científicos empleen la palabra antropoceno para referirse al momento en que vivimos. [El Universal (México), 17/10/2014]

Cabe la pregunta de si los ecosistemas naturales forman parte de la geología propiamente dicha o de la biología. La atmósfera y el reciente fenómeno de la vida y de las consecuencias de la vida sobre la vida tal vez precisen de una nueva disciplina. Algunos ecologistas argumentan que la Tierra es de una dimensión muy superior a la biología; que, en el momento en que nuestro planeta lo precise, se desprenderá de los seres vivos que le están molestando. Visto así, el término antropoceno tendría un cariz un tanto presuntuoso y antropocéntrico, poco humilde. Todas las opiniones son respetables, pero el caso es que el término antropoceno sobrevive a cierta inestabilidad semántica legitimado, entre otras cosas, por la autoridad de su inventor, laureado con el premio Nobel en Química:

  • El nombre que proponen es antropoceno (del griego anthropos, por humano, y cene, que significa nuevo o reciente), un término lanzado al ruedo por primera vez por el holandés y premio Nobel de química Paul Crutzen en el año 2000. [El Comercio (Perú), 29/12/2014]
  • El antropoceno no es un periodo geológico convencional, pero expertos en química atmosférica como el premio Nobel Paul Crutzen lo han adoptado para denominar la época en que la actividad humana ha empezado a generar efectos globales. [El País (España), 24/07/2014]

El caso es que este nombre geológico viene a acompañar a la idea de que, si no se toman medidas urgentes, tanto la Tierra como sus estudiosos pueden estar llegando a su fin:

  • Solo desde que los humanos hemos abierto la era del antropoceno, ya no basamos nuestra existencia en la captación de flujos, sino en la extracción y destrucción de unas pocas materias que se habían acumulado en la costra de la Tierra (combustibles fósiles y nucleares) y que desde el inicio del industrialismo quemamos sin ningún tipo de miramiento, lo que provoca la triple emergencia planetaria a la que me refería. [El Periódico (España), 13/11/2008]
  • El antropoceno designa una nueva época en la vida de nuestro planeta en la que nosotros, los humanos, no podemos ya confiar en la Tierra como un reservorio dispuesto a absorber las consecuencias de nuestra actividad productiva: ya no podemos permitirnos ignorar los efectos secundarios (daño colateral) de nuestra productividad, ya no pueden ser reducidos al fondo de la figura de la humanidad. [Página 12 (Argentina), 2/01/2017]

Y es importante que, desde el punto de vista sociopolítico, el término antropoceno implica un juicio sobre la sancionabilidad o punibilidad de una actividad humana desenfrenada y destructiva. Aceptar el concepto de antropoceno tiene consecuencias en la toma de decisiones políticas respecto a la conservación del medioambiente en un momento en que las naciones no parecen estar muy de acuerdo en la urgencia de las medidas a tomar.

Por eso no es trivial la atención puesta a ambos lados del Atlántico en el intento de consenso por parte de los científicos. Según el comité de la IUGS (International Commission on Stratigraphy), reunido en Berlín en el Congreso Internacional de Geología de 2016, el antropoceno, caracterizado por las crecientes capas de sedimentos de derivados del hidrocarburo (plásticos) y la alteración química de la atmósfera, tiene como consecuencias como el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad  y la muerte de los océanos:

  • El trabajo de un nutrido equipo de investigadores de una decena de países ha permitido encontrar evidencias empíricas en los depósitos de sedimentos que prueban que la Tierra ya ha entrado en una nueva época geológica, el antropoceno, en la que la actividad humana se ha convertido en el principal agente transformador del planeta. [La Vanguardia (España), 9/01/2016]
  • Hace rato que reflexiona sobre el antropoceno, término que el mes pasado ganó espacio mediático gracias a un encuentro de científicos realizado en Berlín, y que alude a una era geológica marcada por la acción humana sobre el planeta (era en la cual, según algunos estudiosos, ya hemos ingresado). [La Nación (Argentina), 05/12/2014]

En el ámbito de los acuerdos legales internacionales el término repercute en los tratados, convenios y protocolos sobre el medio ambiente, ámbito en el que los intereses económicos generados por la dependencia de los combustibles fósiles de la sociedad y el forcejeo de los distintos países por su control generan cierta tensión. Algunos piensan que el agotamiento de los combustibles fósiles supondrá un colapso ecológico y generará un caos de violencia por la supervivencia. Otras opiniones menos pesimistas afirman que el ingenio humano será capaz de revertir este proceso destructivo e inventar nuevas fuentes de energía no tóxicas, pero las teorías conspiratorias temen que los poderosos intereses de quienes gestionan el combustible fósil en el mundo intenten impedirlo. Otros más están preparando su viaje a otros planetas para cuando el nuestro deje de ser funcional. Nada trivial pues, este neologismo especulativo sobre la nueva era geológica, y una muestra de cómo la conciencia precede o acompaña a la ciencia.

Anna Aguilar-Amat
Departament de Traducció i d’Interpretació i d’Estudis de l’Àsia Oriental
Universitat Autònoma de Barcelona

antropoceno m.

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