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Hoy es noticia hablar del mejor chef del mundo, del mejor restaurante, de los premios gastronómicos que reparten estrellas, pero también del culto al cuerpo, de la salud, de cómo lo interior se refleja en nuestro exterior. Es el escaparate que nos brindan los medios de comunicación. No solo estamos interesados en conocer y disfrutar de la buena gastronomía que está a nuestro alcance, sino que nos atrae aquella de la que solo pueden gozar algunos privilegiados, así como aquella que nos invita a que nos sintamos mejor con nosotros mismos, y también (vamos a reconocerlo) la que siguen personas famosas y/o celebridades. Es en este marco que reúne la curiosidad por la alimentación, el bienestar y un estilo de vida personal, que nace uno de los neologismos que se predica de un determinado régimen alimenticio o dieta: es el caso de crudívoro, crudívora.

plato de frambuesas
Flickr (Emily)

Siguen una dieta crudívora aquellos individuos que consumen únicamente alimentos crudos, normalmente de origen vegetal. Esta voz puede usarse también como sustantivo y así hablamos del crudívoro o de los crudívoros.

  • Eso sucede con los bebes que han recibido dietas como la frugívora (solo frutas) o la crudívora (solo alimentos crudos).[El Comercio (Perú), 6/03/2005]

Sus primeras manifestaciones aparecen en textos especializados de cocina y gastronomía de los años noventa, como bien se registra en el corpus textual CREA, aunque los diccionarios del español actual no lo recogen, a excepción de la primera edición del DEA (1999) y el NEOMM (2013). Sin embargo, curiosamente, el adjetivo crudívoro, referido a animales, sí se documenta en los diccionarios no académicos del siglo xix hasta principios del siglo xx, como ilustra el siguiente ejemplo del Diccionario Nacional de Ramón Joaquín Domínguez (1846-47 / 1853). ¡Claro, los animales son los crudívoros por antonomasia, no cocinan!:

  • Crudívoro, ra. adj. Epíteto dado á los animales que se aliméntan de carnes crudas.

Los adjetivos terminados en –voro del español encuentran su origen en la forma carnívoro, forma culta que se tomó del latín carnivorus ‘que come carne’ (formado de carō, carnis ‘carne’ + voro ‘devorar’), ya en la segunda mitad del siglo xvi, según recoge el corpus textual CDH. Otras formaciones con el mismo esquema proliferan en el siglo xix con el desarrollo de la Historia Natural (granívoro, herbívoro, omnívoro, insectívoro, frugívoro). Todas ellas tienen en común el hecho de referirse a un animal (o planta, ¡están las plantas carnívoras!). La lengua decimonónica generó también alguna formación metafórica en –voro como es presupuestívoro (literalmente ‘que come presupuestos’), empleado por autores como Clarín y Galdós, entre otros, para designar a los empleados de la administración:

  • Benito Pérez Galdós describe la España de su tiempo como una masa servil y pecuaria, absentista, subsidiada, clientelar, dirigida por embusteros y políticos de falsedad cautivadora, «presupuestívoros y zánganos administrativos». [El Mundo (España), 23/08/1995, en CDH]

La novedad, pues, de nuestro crudívoro del siglo xx (a diferencia de las formaciones en –voro anteriores) es que se refiere a personas, o al régimen alimenticio o dieta que siguen algunas personas. Seguramente por este motivo compite con crudista, forma que presenta una terminación culta, claramente designadora de personas (por ejemplo, europeísta, optimista, lingüista, deportista, etc.) y de alta productividad:

Según la información de la red, las lenguas romances como el portugués, catalán, francés e italiano comparten la alternancia de variantes con –voro e –ista.  El inglés utiliza la denominación raw food. Otras designaciones en español son: alimentación viva, comida viva, cocina en crudo, cocina sin fuego.

Como es bien sabido, los –istas siempre van de la mano con los –ismos, por lo que encontramos las formaciones crudivorismo y crudismo, así como también crudivorista.

  • Movimiento crudivorista defendido por el gran cocinero americano Charlie Trotter… [Julia Pérez y José Carlos Capel, Fashion food. Diccionario gastronómico del siglo xxi, Madrid: El País Aguilar, (2006), CORPES]

En consonancia con el refrán De gustibus non est disputandum, hay diversos tipos de dieta crudívora o crudista: la omnívora (en la que se come alimentos animales y vegetales, crudos), la vegetariana (vegetales y otros alimentos de origen animal como miel, leche o huevos, crudos), la vegana (alimentos de origen vegetal crudos), la frugívora (frutas crudas), la del 70 % (en alusión a la proporción de alimentos crudos en la dieta), etc. Pues bien, las modalidades designadas con formas acabadas en –ano, –a han generado también nuevo léxico por composición como es el caso de crudivegetariano, –a, crudivegetarianismo y crudivegano, –a, crudiveganismo, crudiveganista.

Hasta aquí, un paseo por la literatura crudista (que no crudívora) ha puesto sobre la mesa la alternancia de variantes en el siglo xxi (crudívoro, crudista), así como la proliferación de derivados y compuestos en la misma familia léxica. Con tantos elementos en juego, la introducción de estas voces en el diccionario que deseamos no puede ser inminente, ni va a resultar fácil. A buen seguro, y muy a pesar de nuestro neologismo, necesitará cocinarse a fuego lento.

Isabel Pujol Payet
Universitat de Girona (España)

crudívoro, crudívora m. y f. y adj.

Un pensamiento en “crudívoro, crudívora m. y f. y adj.

  • 22 diciembre, 2016 a las 11:16
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    Sin olvidar a los flexitarianos (ingl. flexitarian) o flexívoros, a los que habrá que dedicar algún martes neológico a no mucho tardar.

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