curvy adj.

curvy <em>adj.</em>

En los últimos años, el adjetivo curvy ha comenzado a utilizarse en el mundo de la moda y, al igual que la mayoría de los neologismos que se han incorporado a la lengua española en las últimas décadas, proviene de la lengua inglesa. Según el Oxford English Dictionary, se trata de una forma derivada cuya base es el sustantivo curve, que a su vez llegó a la lengua inglesa como préstamo del latín clásico, curvus. Resulta interesante el viaje de ida y vuelta interlingüístico de algunos términos que llegaron a la lengua inglesa desde otras lenguas y, tras el paso del tiempo, presta esas palabras a otras más, en ocasiones aportando un significado nuevo. En este caso, se trata del adjetivo curvy que es utilizado en una lengua derivada del latín como es el español.

nugget m.

nugget <em>m.</em>

El sustantivo masculino nugget es un préstamo del inglés, tal como recoge el diccionario Clave, que lo define como ‘alimento, generalmente de forma triangular o rectangular, hecho con una masa de pollo triturada que se empana y se fríe’. En cuanto a lenguas próximas al español, se encuentra nugget con la misma acepción en el Dictionnaire de Français Larousse,pero está ausente de los diccionarios monolingües indexados en los portales Treccani del italiano y Infopédia Dictionários del portugués. Es con la acepción culinaria que nugget aparece en los contextos de la base de datos de los observatorios de neología BOBNEO.

renting m.

renting <em>m.</em>

Un caso más, y ya se cuentan por miles, la lengua española recurre al inglés para llevar a cabo una apropiación de un término para el que existe su correlato correspondiente. Tal es el caso del anglicismo renting ‘arrendamiento’. Esta voz, que no está incluida en el DRAE23, se utiliza con relativa frecuencia en el léxico económico-financiero para hacer referencia al ‘alquiler a largo plazo con mantenimiento, impuestos y seguros incluidos; alquiler de un bien a una empresa por una cantidad financiera, que es la propietaria del bien’, tal y como describen Alcaraz Varó, Huges y Mateo Martínez en su Diccionario de términos económicos, financieros y comerciales (en la entrada rent). La Fundéu destaca que la voz no está recogida por el DRAE23 y, como tal, debe escribirse en letra cursiva, al tratarse de un extranjerismo. Se proponen, como alternativas al uso del inglés, las formas alquiler o arrendamiento. Sí está en Alvar 2 con el significado de ‘arrendamiento’, no así en Clave, VOXUSO o DEA. Por el contrario, aparece en repertorios de anglicismos del español, como cita Emilio Lorenzo (Anglicismos hispánicos, 1996), quien censura el anglicismo semántico de rentar por ‘arrendar o alquilar’, o Félix González Rodríguez en su Gran diccionario de anglicismos, 2017.

banner o báner m.

banner o báner <em>m.</em>

La palabra banner es un vocablo procedente del inglés, donde originalmente hace referencia a un cartel, pancarta o banderola. Con el desarrollo de la World Wide Web a principios de la década de 1990 el significado de la palabra inglesa se extendió para designar los contenidos gráficos de imagen completa destinados a ser reclamo publicitario, bien comercial o bien con el mero propósito de destacar una zona determinada de un sitio web.

gif m.

gif <em>m.</em>

En 1987, el informático Steve Wilhite creó y popularizó una extensión de archivo gráfico digital que permitía el despliegue en internet de imágenes animadas y banners —esto es, pancartas publicitarias para páginas web— de manera eficiente y en color. Así nacían los gifs (acrónimo del sintagma inglés graphics interchange format), cuya introducción, tal vez a modo de preludio de su extraordinario rol como medio de expresión de las culturas pop y meme, estuvo marcada por un caricaturesco debate de raíz capitalista, todavía vigente, a propósito de su nombre: ¿cómo debería pronunciarse, /gif/ o /ʤif/?

outfit m.

outfit <em>m.</em>

Pese a que se haya introducido en la lengua española recientemente, el origen de la voz inglesa outfit se remonta a mediados del siglo xviii. Este término, formado por derivación del verbo to fit out, ‘equipar’, se usaba inicialmente para referirse al equipo con el que los exploradores se embarcaban en expediciones, pero no fue hasta el siglo siguiente cuando la palabra se extendió semánticamente para designar también la ropa que llevaban los viajeros. Dicho uso cuajó entre los hablantes anglosajones y dio lugar a una nueva acepción que recoge el Oxford English Dictionary como ‘combinación de piezas de ropa (que a menudo incluye accesorios) escogidas o diseñadas para ponérselas de manera conjunta’.

webinar o webinario m.

webinar o webinario <em>m.</em>

El léxico neológico procedente de las nuevas tecnologías e internet es de los más productivos en la actualidad. Este hecho se une a la realidad presente en la que, debido a la pandemia por COVID-19, nos hemos visto envueltos en la necesidad de «virtualizar» la inmensa mayoría de los procesos comunicativos. En este sentido, la pieza léxica que nos ocupa, en sus dos versiones, ha visto aumentado de una manera considerable su uso para referirnos a encuentros síncronos, formativos y científicos en línea. Estamos, pues, ante un anglicismo para aludir a un ‘seminario virtual’, cuyo origen es una acronimia de dos elementos (web + seminar) cuya fusión ya tiene lugar en la lengua inglesa.

checklist m. o f.

checklist <em>m.</em> o <em>f.</em>

La complejidad de la vida diaria ha provocado que tengamos que organizar nuestra vida. Expresiones como tachar de la lista, marcar como hecho o poner un tic se han hecho frecuentes y son un claro reflejo de la velocidad con la que vivimos. Desde la lista de la compra hasta la lista de tareas que escribimos en la aplicación de notas de nuestro dispositivo móvil. Un sinfín de ocupaciones que recopilamos en una especie de lista con tareas pendientes de realizar que, con satisfacción, marcamos o tachamos como hechas. El checklist, sin duda, es algo que representa la vida actual, por eso se ha hecho necesario.

packaging m.

packaging <em>m.</em>

En los últimos decenios hemos asistido a una acusada y creciente globalización en los campos de la economía y la cultura quedando inmersos, de resultas, en una sociedad mercantilizada y altamente competitiva. En ese contexto, tanto si nos movemos en la escala local como mundial, lo que prima es la obtención de rápidos resultados económicos para lo que se requiere el triunfo de los productos que se ofrecen en nuestros intercambios comerciales. Y para su éxito se necesita una buena presentación que cautive al potencial comprador.