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epigenoma m.

epigenoma <em>m.</em>

En el año 2003 se completa la secuencia del genoma humano. La palabra epigenoma ya nos era, en cierta medida, familiar, y la prueba es que genoma está ya desde 1984 en el diccionario académico, como ‘conjunto de los cromosomas de una célula’, si bien se acompaña de una marcación técnica (Biol.) que nos da pistas de su carácter terminológico. A principios de los años 2000, genoma es una voz con enorme presencia en los medios de comunicación, y creemos, en ese momento, que el mapa de nuestra existencia se despliega por fin, sin incógnitas, ante nuestros ojos, pero no es así. Resulta que el genoma no puede explicar completamente cómo funcionan nuestras células, su comportamiento, sus trastornos, o las modificaciones que sufren por factores externos. La nueva cartografía de nuestra especie se llama epigenética, la cual se ocupa de estudiar los factores genéticos que son afectados por el entorno, en lugar de por la herencia, y la escala de estos nuevos mapas nos la da el epigenoma, un conjunto de compuestos químicos y proteínas que, si bien no cambia la secuencia de nuestro ADN, sí puede marcarlo de manera que se altere el modo en el que las células usan las instrucciones del ADN. Esto, como se explica en los primeros testimonios del uso del término, es además un descubrimiento esencial para la medicina, y en particular, para la investigación sobre el cáncer:

criogenizar v. tr.

criogenizar  <em>v. tr.</em>

El deseo de rebasar el límite que supone la muerte es —salvo en casos excepcionales— algo consustancial al ser humano. Algunas religiones albergan la esperanza de una vida eterna en un paraíso no terrenal, mientras que mitos medievales relacionados con la alquimia afirmaban que la piedra filosofal, el elixir de la vida o la panacea universal conferían el poder de la inmortalidad. Más allá de esto, la ciencia no ha sido ajena a estos comprensibles anhelos de trascendencia. El retraso o, incluso, la detención del envejecimiento celular o el volcado de los datos cerebrales en un ingenio de inteligencia artificial son algunas de las vías de investigación actuales más prometedoras, a juicio de los científicos. Sin embargo, una de las propuestas más singulares y controvertidas es la de criogenizar individuos recién fallecidos, es decir, mantener su cuerpo a bajísimas temperaturas con vistas a una futura reanimación cuando el desarrollo de la medicina permita la curación de la afección que les causó la muerte.

neurocientífico, neurocientífica m. y f.

neurocientífico,  neurocientífica <em>m.</em> y <em>f.</em>

Si tuviésemos que elegir a los científicos más representativos de nuestra época, es muy posible que una de las primeras posiciones la ocupase el amplio grupo de profesionales a los que se engloba bajo la etiqueta de neurocientíficos. Los periódicos de todo el mundo dan constantemente noticias sobre ellos, así como acerca de los descubrimientos de su ámbito, el dominio de las neurociencias. Parece como si la sociedad estuviese constantemente esperando de estos científicos un paso más en esa revolución en el conocimiento que supone cada uno de los descubrimientos que hacen sobre el cerebro humano. Unos científicos que están más de actualidad si cabe al ser los responsables del estudio del deterioro cognitivo que se produce con el envejecimiento, una constante de las sociedades ricas de nuestro tiempo que ven como su población cada año que pasa se encuentra más envejecida.