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Lengua

momentum m.

momentum <em>m.</em>

El curioso caso de la voz neológica momentum despierta interés filológico por varios motivos: por un lado, por tratarse de un llamado latinismo craso o crudo, un préstamo del latín en su forma original, ya que mantiene la desinencia –um de la declinación neutra del latín; por otro, debido a la existencia del préstamo medieval momento, con el que nuestro neologismo forma un doblete léxico, dos palabras que comparten el mismo origen, pero presentan distintas formas; y, por último, por la vuelta a los orígenes del significado del étimo. Y es que momentum —acortamiento de movimentum y derivado del verbo movere, ‘mover’— significa ‘movimiento, impulso, cambio, variación’ en latín (Nuevo diccionario etimológico Latín-Español y de las voces derivadas, s. v.) y, con ciertos matices y como veremos a continuación, también en castellano. De ahí que tanto un momentum como un momento, y siempre desde el punto de vista etimológico, no sea otra cosa que un ‘pequeño movimiento de tiempo’.

tempus fugit loc. y m.

tempus fugit <em>loc.</em> y <em>m.</em>

Tempus fugit es una locución latina que se refiere a la velocidad en que transcurre el tiempo. Se podría traducir literalmente como ‘el tiempo se escapa’ o ‘el tiempo vuela’; quizás esta última sería la expresión equivalente más común en nuestra época. De hecho, el DRAE23, aunque no recoge la expresión latina, sí que incorpora la metáfora bajo el lema volar: ‘dicho del tiempo: pasar muy deprisa’.