El desarrollo e implantación en nuestra sociedad de las nuevas tecnologías de la comunicación han traído consigo la execrable agudización de un problema que no es nuevo, desgraciadamente: la inclinación de ciertos individuos a someter al prójimo, a convertirlo en objeto de escarnio, a hostigarlo. Si tal intimidación se produce por medios de comunicación electrónica, recibe el nombre de ciberacoso:
ciberacoso m.
