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En el mundo literario de la galaxia Gutenberg los escritores acudían ocasionalmente al seudónimo como un paraguas para ocultar o proteger su identidad (o, en el caso de algunas escritoras de los siglos xviii y xix, como vía de acceso al mercado editorial), o bien al heterónimo, que a autores como Fernando Pessoa les permitió disfrutar de varias vidas y personalidades ficcionales. En el mundo digital se ha pasado en pocos años del nickname (o nick), un simple nombre de usuario, al avatar, la figura virtual que representa a una persona en el ciberespacio.

Figuras alineadas de avatares digitales.
Pixabay

En la pieza titulada «Descripción del imperio de los Birmanes en la India» (publicada en el Diario Mercantil y Económico de Cataluña el 11 de abril de 1825) se localiza uno de los primeros testimonios de la voz avatar en español: «La religion de los Birmanes es la misma que las de los Indios pues aunque no son sectarios de Brama, son dicípulos de Boudh considerado por todas las sectas como el noveno Avatar ó descendiente de la divinidad en calidad de redentor», un texto que, en última instancia, remite al segundo volumen de la obra Modern Geography de J. Pinkerton, de 1804 (traducida al francés ese mismo año, lengua de la que parece haberse tomado la palabra en español). En 1853, el Diccionario enciclopédico de la editorial Gaspar y Roig (dirigido por E. Chao) recoge ya avatar o avatará como el ‘nombre que los Bramas dan a las diez encarnaciones o transformaciones de Visnú, el dios conservador de los Indios, la segunda persona de su trinidad’.

Solo algunos diccionarios de finales del siglo xx registraban una nueva acepción de avatar que, hasta el momento (y según se refleja, por ejemplo, en el DRAE22 y en el DRAE23), se conocía en español con las acepciones ‘fase, cambio, vicisitud’, ‘en la religión hindú, encarnación terrestre de alguna deidad, en especial Visnú’ (ejemplificada con los testimonios aducidos del siglo xix) y ‘reencarnación, transformación’. Así, por ejemplo, en Clave se indica que este sustantivo se emplea con el valor ‘personalidad virtual que puede adoptar el usuario de un chat en internet’ y, ya en el siglo xxi, Alvar2 lo define como ‘personalidad que puede adoptar un usuario en sus comunicaciones a través de las autopistas de la información’ (definición que se ilustra con un testimonio, tomado de El País Semanal, del 20 de octubre de 1996). Este significado tiene su origen en inglés, pues, como constata el Oxford English Dictionary (s. v.), avatar se documenta en este idioma desde 1986 para referirse a la ‘representación gráfica de una persona o personaje en un entorno generado por un ordenador, especialmente el que representa a un usuario en un juego interactivo u otro entorno […]’.

La prensa será la encargada, una vez más, de difundir esta innovación, fundamentalmente al calor del éxito de Habitat, el primer videojuego multijugador en línea masivo; varias noticias nos informan, entre 1994 y 1995, de sus características y de la singularidad de los avatares:

  • En 1987 Lucasfilm Games creó Habitat, por encargo de la multinacional japonesa Fujitsu […]. En este Habitat, los jugadores adquieren la forma de un clon sintético, o avatar, para comunicarse, ir de aventuras, fundar religiones o manifestarse contra la guerra. Cada avatar se controla por medio de un joystick, y del teclado. [El País (España), 06/04/1994]
  • Hábitat es una población de Japón que cuenta con 10 000 habitantes, pero que no se encuentra en ningún mapa. […]. Hábitat es una ciudad trabajadora virtual. […]. Cuando los usuarios entran en Habitat por vez primera, son censados como avatar, o residente, de la ciudad virtual […]. Los residentes pueden decidir su aspecto, eligiendo entre 1000 caras posibles, y elegir sus ropas de un guardarropa que despliega el ordenador. [El País, 09/03/1995]

A finales del siglo xx se registra también el plural avatars, forma ciertamente minoritaria (frente a avatares) que delata la procedencia inglesa de este significado:

  • Un entorno de colaboración a distancia como éste permitirá, por ejemplo, a diferentes actores virtuales, participar de forma interactiva en el espectáculo multimedia Faust’s Shadow de la Fura dels Baus, basado en la animación de personajes digitales llamados «avatars» (término proveniente de la cultura hindú y relacionado con la reencarnación). [La Vanguardia (España), 04/11/1998]

Este testimonio muestra, además, que el avatar salta pronto la barrera del mundo de los videojuegos para adentrarse en nuevos universos, como el del arte contemporáneo, que descubre rápidamente las posibilidades creativas de la realidad virtual:

  • En el Área de Exposiciones «Art Futura 2000» destaca la presencia de dos artistas de gran prestigio: de un lado, Rebecca Allen, una artista pionera en el campo electrónico, que presentará la obra «Emergence», que es un entorno virtual que usa la figura del «avatar» para generar mundos interactivos de gran belleza. [ABC (España), 10/11/2000]

Del éxito y la importancia de los avatares en el ciberespacio da fe la denuncia sobre el acoso que sufren algunos menores que juegan al Fornite, pero no pueden invertir dinero en la personalización de sus avatares:

  • La palabra default en inglés, que traduce ‘por defecto’, es usada ampliamente en el mundo de la tecnología para describir las características básicas de un producto o servicio. Pero el término, que ha empezado a ser usado por jugadores de Fortnite para mofarse de quienes no gastan dinero en la personalización de sus avatares, se ha convertido en una preocupación para padres de familia y docentes. [El Tiempo (Colombia), 31/05/2019]

O iniciativas más recientes, que prometen ofrecernos vida (al menos, virtual) tras la muerte o, siquiera, la posibilidad de relacionarnos con las personas queridas que nos sobrevivirán:

  • Estamos a un paso de la inmortalidad. Más de 45 000 personas se han apuntado a un proyecto desarrollado por la empresa Eternime que busca crear un sistema de inteligencia artificial que recopile la huella de una persona —las memorias, historias, pensamientos y hasta su voz— con el fin de crear un avatar digital con el que puedan interactuar sus seres queridos cuando ya hayan fallecido. [Cadena Ser (España), 30/08/2019]

Y así parece cerrarse el círculo: avatar, vocablo que se remonta al sánscrito y está vinculado a la religión hindú, se nos ofrece ahora como la puerta a la reencarnación virtual, a la eternidad. Una eternidad que quizá no sea sino la concreción de la amarga promesa que le hace un hombre, sonriente y con bigote, a un niño en una de las inquietantes viñetas de El Roto: «No te podemos ofrecer un hogar en el mundo, pero sí un sitio en internet» [El País (España), 11/06/2016].

Mar Campos Souto
Universidad de Santiago de Compostela (España)

avatar m.

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