La expresión síndrome de Wendy alude a las personas (fundamentalmente mujeres) que, para afirmar su identidad, tienen la necesidad de cuidar y satisfacer a otras personas (sobre todo a la pareja y a los hijos) hasta el punto de descuidar sus propias necesidades, normalmente por miedo al rechazo y al abandono.

[foto] niña rubia vestida de blanco sobre fondo negro, tapándose los ojos.
Curated Lifestyle (Unsplash)

Se trata de un neologismo colocacional por sintagmación o lexicalización de una estructura sintáctica que tiene como término fijo el vocablo síndrome, que se acompaña de la preposición de seguida de un epónimo. Este esquema goza de gran productividad en el ámbito divulgativo de la salud, concretamente de la psicología (síndrome de Fortunata, de Madame Bovary, de Anna Karenina, de Dorian Grey…). El sustantivo síndrome puede fluctuar con complejo en este tipo de composiciones (complejo de Wendy, complejo de Peter Pan, complejo de Campanilla…):

  • Las claves para detectar si tu pareja es un Peter Pan y tú tienes complejo de Wendy. [La Vanguardia (España), 30/12/2019]

El epónimo Wendy alude a la protagonista femenina de la historia de Peter Pan, creada por el novelista y dramaturgo James Matthew Barrie (1860-1937), la cual viaja al País de Nunca Jamás donde se hace cargo de los Niños Perdidos. Por ello este síndrome se relaciona no solo con esposas sacrificadas, sino también con madres superprotectoras:

  • Síndrome de Wendy: cuando se asumen roles de madre sacrificada y perfecta, y se sobreprotege a los hijos. [Bebés y Más (España), 19/4/2021]
  • Las mujeres con síndrome de Wendy no solo asumen responsabilidades de cuidado al ser madres, pues hay quienes en una relación de pareja se encargan de resolver los problemas de la vida cotidiana de su ser amado. Incluso, cuando tienen su propia familia fungen como mediadoras emocionales de los conflictos. [Generación Universitaria (México), 11/4/2023]

La expresión síndrome de Wendy se generalizó gracias al libro Wendy Dilemma: When Women Stop Mothering Their Men (1984), del psicólogo estadounidense Dan Kiley, y guarda una estrecha relación con otros síndromes creados con el nombre de otros personajes de la misma historia; de hecho, este mismo psicólogo publicó un año antes el libro The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up (1983), gracias al cual se popularizó el síndrome de Peter Pan, que hace alusión al comportamiento de las personas (fundamentalmente hombres) mentalmente inmaduras, que se niegan a aceptar el paso a la edad adulta y a asumir responsabilidades. Representa, por tanto, todo lo contrario al síndrome de Wendy. El síndrome de Peter Pan aparece registrado en el DEA («alteración emocional por la que una persona desea vivir continuamente en su infancia») y en el NEOMM («inmadurez emocional de la persona que no es capaz de afrontar las responsabilidades de la vida adulta»):

  • Personas que se niegan a crecer y personas que crecen demasiado rápido: el síndrome de Wendy y Peter Pan es una combinación de dos complejos que se retroalimentan y que tienden a manifestarse en algunas relaciones sentimentales. [Público (España), 15/7/2021]

El síndrome de Wendy también se opone al síndrome de Campanilla, epónimo quederiva del personaje Tinker Bell (Campanilla en español) de la historia de James Matthew Barrie; se trata de una pequeña hada con una fuerte personalidad, cuyo nombre ha dado lugar a un síndrome que hace referencia a la mujer independiente y decidida que busca constantemente ser el centro de atención, a la que le cuesta comprometerse en las relaciones personales y reconocer sus debilidades:

  • […] aunque las mujeres Wendy siempre estarán dispuestas a una atención y cuidados constantes hacia los demás sin despeinarse, al contrario que Campanilla jamás querrán guiarse solo por sus corazonadas, jamás conseguirán contagiarte de sus ganas de comerse el mundo, ni tampoco te harán reflexionar sobre tus propios pensamientos. [El Español, (España), 17/4/2023]

Así mismo, el síndrome de Wendyse relaciona con otros síndromes vinculados con los cuidados y la sumisión, como el síndrome de la niña buena, el síndrome de la Cenicienta o el síndrome de la (mujer) salvadora o rescatadora. Todos ellos se refieren a las mujeres, ya que culturalmente a ellas se les ha asignado el papel de cuidadoras sacrificadas de las personas de su entorno:

  • En algunos casos, se ha llegado a comparar el síndrome de la niña buena con el síndrome de Wendy, que se manifiesta en una necesidad permanente de complacer al prójimo, principalmente a la pareja y a los hijos. [La Razón (España), 30/3/2022]
  • […] El síndrome de la Cenicienta es precisamente lo contrario a la independencia y también se encuentra relacionado con el conocido síndrome de Wendy, ya que afecta precisamente a aquellas personas incapaces de tomar el control en cada uno de los ámbitos de su vida. […] [El Español (España), 5/1/2023]
  • «De hecho, [el síndrome de Wendy] comparte sus principales características con el síndrome de la mujer rescatadora o el síndrome de la mujer salvadora, ambos caracterizados por el cuidado de los demás. Asimismo, son factores como las influencias culturales, el estilo educativo, los rasgos de personalidad y ciertos comportamientos sociales los que alimentan la aparición de este síndrome entre las mujeres», añade el equipo de contenido clínico de TherapyChat. [20 Minutos (España), 18/1/2023]

La expresión síndrome de Wendy no aparece catalogada en ninguno de los diccionarios de referencia del español actual consultados, ya sean generales (Clave, DEA, VOXUSO) o de neologismos (NEOMM, Alvar2). Tampoco aparece en los diccionarios de referencia del francés ni del italiano; sin embargo, el Concise Dictionary of Modern Medicine registra las entradas Peter Pan & Wendy complex («A marital dyad composed of a narcissistic and/or unfaithful husband-Peter Pan who devotes considerable time to studies, sports or extramarital liaison, and a chronically depressed long-suffering wife-Wendy») y Wendy dilemma («A marital situation in which a wife is trapped into acting as her husband’s surrogate mother, although it reinforces his immature behavior»).

Desde su creación en 1984, la expresión síndrome de Wendy aparece en múltiples trabajos de psicología y psiquiatría, así como en artículos de divulgación periodística, casi siempre en relación con el síndrome de Peter Pan, ya que ambos personajes representan estereotipos contrapuestos que se prestan a una interpretación en clave de género. Sin embargo, como hemos comprobado, el síndrome de Peter Pan tiene una presencia en los diccionarios que no posee el de Wendy. ¿Tendrá este hecho también una explicación en clave de género? En cualquier caso, habría que solucionarlo y dar al síndrome de Wendy su merecido espacio.

Susana Guerrero Salazar
Universidad de Málaga (España)

síndrome de Wendy m.

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