Ya en el siglo i a. C., Horacio escribió «beatus ille qui procul negotiis, ut prisca gens mortaliu paterna rura bobus exercet suis» (‘feliz aquel que lejos de los negocios, como la antigua raza de los hombres, dedica su tiempo a trabajar los campos paternos con sus propios bueyes’). Esto se convirtió más adelante en el tópico literario beatus ille, utilizado en el Siglo de Oro por poetas como fray Luis de León o Garcilaso de la Vega, que idealiza la vida en el campo y cree que el ser humano es más feliz en él, viviendo en lo que hoy conocemos como la ruralidad.

[fotografía] mano acariciando espigas de cereal.
Giuseppe Russo (Pexels)

La voz ruralidad es un neologismo que consiste en la nominalización del adjetivo rural, que sí se encuentra recogido en el diccionario de la Real Academia Española (DLE) y que se define como «perteneciente o relativo a la vida del campo, a sus labores y a sus habitantes». El aumento de la urbanización, la idealización de los ambientes rurales, el consecuente auge del turismo rural, además de las crisis económicas en las áreas agrícolas derivadas del aumento de la urbanización han provocado que el uso de terminología agraria sea más común y la falta de nominalización del adjetivo rural ha llevado a la creación de este neologismo.

Etimológicamente, ruralidad está compuesto por el adjetivo rural (del latín tardío rūrālis) y el sufijo –idad, que forma sustantivos abstractos e indica cualidad de lo expresado en el adjetivo base, si bien, en este caso, más allá de ‘cualidad de rural’, también denota el vínculo que establece una comunidad con un espacio rural. De hecho, el sufijo -idad es muy productivo y el diccionario recoge diversas palabras derivadas con él, como rusticidad o urbanidad —aunque no es lo opuesto a ruralidad, sino «cortesanía, comedimiento, atención y buen modo»—, así como se documentan palabras que todavía no aparecen, como mediterraneidad, accesibilidad o interseccionalidad.

Curiosamente, de forma simultánea a ruralidad, se usa la construcción lo rural o el rural. Esta última forma está recogida en la Fundéu, que advierte que es preferible el uso de expresiones como el mundo rural, el sector rural, la vida rural o el campo que únicamente la forma el rural. Sin embargo, estas unidades no son tan económicas como la nominalización del adjetivo rural. De hecho, en otros idiomas vecinos, este término ya está recogido: en francés, la palabra ruralité se encuentra en el diccionario Le Robert y, en italiano, encontramos la entrada ruralità en el diccionario Trecanni.

Según el CORPES XXI, el uso del término ruralidad tuvo su punto álgido entre 2011 y 2015; entre 2016 y 2019 disminuyó considerablemente; pero a partir de 2020 su uso ha vuelto a aumentar:

  • Un camino a la prosperidad que, sin embargo, sitúa a esta mujer sensible y sagaz en una jaula de oro que, desde la ruralidad, remite a la Graceland que Sofia Coppola imaginó para Priscilla (2023) o el palacio feudal que Zhang Yimou inmortalizó en La linterna roja (1991). [El Cultural (España), 29/3/2024]

Se utiliza sobre todo en el ámbito de la política, la economía y la justicia, seguido del ámbito de las ciencias sociales, las creencias y los pensamientos:

  • Los partidos/departamentos con un importante porcentaje de ruralidad votaron en las elecciones legislativas del domingo pasado a las opciones políticas opositoras al Gobierno. [La Nación (Argentina), 2/11/2013]
  • Para la ley, estos niños son llamados «prioritarios» y son elegidos de acuerdo con su pertenencia al programa Chile Solidario, la Ficha de Protección Social y otras condiciones, como la escolaridad de la madre o la ruralidad de la comuna en que viven. [El Mercurio (Chile), 20/8/2010]
  • La Región del Biobío sigue teniendo un porcentaje importante de ruralidad. Si miráramos las provincias de Biobío y Arauco por separado de Concepción, no me cabe duda que ambas zonas estarían con niveles de pobreza superiores a Concepción. [El Sur (Chile), 26/8/2018]

Sin duda, ruralidad es una palabra viva, con un uso estable en la lengua y que va en aumento. Quizá su aparición sea un reflejo de la necesidad que existe hoy en día de hablar sobre la vida en el campo, una vida que se ha creído separada de la urbana, pero cuyas fronteras se han ido diluyendo con el rápido crecimiento de la urbanización. La ruralidad debe avanzar de la mano de la urbanización, pero el éxodo y consiguiente despoblación rural han dado lugar, entre otros factores, a crisis agrarias que afectan no solo a la vida en el campo, sino a toda la sociedad. Sin embargo, no se puede hablar de ello sin palabras adecuadas que describan la realidad que vivimos. Así pues, ruralidad debería obtener su parcela en el diccionario.

Lian Y. San José
Universitat Pompeu Fabra (España)

ruralidad f.

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