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Obviamente, estatuilla es una voz española, una bella palabra diminutiva y afectiva sobre la cual el último DRAE, el de 2014, consultado en línea, al advertir que «no está registrada en el Diccionario», añade por todo dato complementario que «la entrada que se muestra a continuación podría estar relacionada: estatua». Otros diccionarios consultados, como Alvar1, Alvar2, DEA, NEOMM y VOXUSO tampoco recogen el lema. Sin embargo, si buscamos en las páginas impresas del DUE de 2007 obtenemos la información siguiente: ‘estatuilla f. dim. frec. de ESTATUA. Particularmente, óscar’; esto es, nos encontramos con un artículo que condensa un conjunto de datos, artículo que asimismo recoge el Clave desde 2008 con las indicaciones que siguen: ‘s.f. En cine, trofeo o premio’. Huelga poner de relieve que ambas entradas de estos repertorios generales de uso aportan una novedad respecto a sus predecesores. Los dos diccionarios coinciden en señalar un sentido nuevo y aparente de estatuilla. En el DUE se lee que dicho vocablo suele emplearse en lugar del epónimo óscar. Y el Clave nos dice que se trata de un término cuyo uso en el universo cinematográfico designa un galardón.

Estatuilla dorada.
Flickr (Ryan McGilchrist)

En rigor, estatuilla es una voz derivada que expresa mediante el sufijo diminutivo -illa, atestiguado desde antiguo, una disminución positiva de la base estatua. Término este tomado del latín statua, derivado a su vez de stare que significa ‘estar en pie’, y que Nebrija, hacia 1495, consigna ya en su Vocabulario español-latino como ‘estatua de bulto imagen. statua. signum’. De hecho, durante 200 años en los repertorios académicos la definición de estatua se mantuvo intacta con el significado de ‘(figura de bulto) labrada a imitación del natural’, única acepción con larga historia, ya que solo en la vigesimoprimera edición del diccionario, la del año 1992, la entrada estatua será reanalizada como ‘obra de escultura labrada a imitación del natural’. He aquí una definición descriptiva vigente hoy en el DRAE23 que resume un contenido más acorde con el producto escultórico en tres dimensiones que el nombre estatua evoca y que en este caso el sufijo estándar diminutivo y expresivo -illa, por una propiedad intrínseca de carácter apreciativo, matiza. De modo que ateniéndonos a la definición más contemporánea del diccionario se puede afirmar que la palabra estatuilla significa literalmente ‘obra de escultura de tamaño reducido labrada a imitación del natural’.

En cuanto a dilucidar el sentido figurado del neologismo que nos ocupa, la profusión de testimonios de uso (más del 73 % del total) reunidos por el Observatori de Neologia de la Universitat Pompeu Fabra pone de manifiesto que la clave del origen del nuevo significado hay que buscarla en Hollywood, y más concretamente en las estatuillas doradas con las que la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas premia anualmente, desde finales de los años 20, a las estrellas del cine. Lo curioso es que, en un principio, el premio icono de la gala no tenía una denominación concreta, de manera que la gente del gremio se refería a este como «la estatuilla de la Academia» o «la estatuilla al mérito». Según se cuenta, fue una académica, Margaret Herrick, quien, en 1931 y de manera espontánea decidió el nombre que acabaría designando el reputado galardón cuando exclamó, al ver la estatuilla en cuestión, que le recordaba a su tío Oscar. Nombre propio este que por mor de su aplicación a los galardones: «los premios Oscar», «las estatuillas oscar» o simplemente «los oscar» se convertirían muy pronto en un nombre común, es decir, en un epónimo, que es como se conocen en filología los nombres que proceden de un nombre propio.

Desde el último cuarto del siglo pasado óscar, el nombre común, figura como lema en la mayoría de diccionarios generales del español y de prácticamente todas las lenguas próximas. No obstante, no es hasta hasta 2014 que la RAE lo incluye en su repertorio acompañado de dos definiciones, esto es: ‘premio anual concedido a los profesionales del cine por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos de América’ en primera acepción y, en segunda, sorprendentemente, ‘estatuilla que representa el Óscar’. La sorpresa, si cabe, viene dada porque el DRAE precisamente, como hemos visto, señala en otro lugar que la palabra estatuilla «no está registrada en el Diccionario» toda vez que se sirve de ella, la utiliza, en esta segunda acepción a modo de equivalente o descriptor sinonímico. Véase en este artículo como óscar se define no solo como premio anual sino también como estatuilla. De este análisis o representación de valores semánticos se deduce que la RAE, al considerar lexicográficamente la polisemia de la entrada, reconoce implícitamente la relación sinonímica que existe entre estatuilla y premio anual.

Por lo demás, la prueba empírica de que esta relación de analogía se cumple sobradamente en el discurso la tenemos en múltiples testimonios de uso o pasajes como los siguientes:

  • Ese diario no extendió su encuesta a las demás categorías, pero la afición española ya sabe que Pedro Almodóvar, el cineasta europeo más popular en EE UU, y su Todo sobre mi madre, son los claros favoritos a llevarse la estatuilla dorada del tío calvo que corresponde a la mejor película en lengua no inglesa. [El País (España), 25/03/2000]
  • Desde los tiempos de El toro salvaje, Scorsese ha sido eterno perdedor del Oscar, y esta vez se insinúa que pueda estar más cerca de la estatuilla que en el pasado reciente. [El País (Uruguay) 25/01/2005]
  • Babel competía con siete candidaturas en un ambiente triunfalista, alentado por la prensa mexicana, que pronosticaba grandes expectativas de ganar la estatuilla a la mejor película. [El Comercio (Perú), 1/03/2007]

Documentados todos ellos por el Observatori de Neologia en la prensa peninsular e hispanoamericana de hace bastantes años ya, y en los cuales se puede observar que estatuilla conmuta localmente con premio óscar.

Con todo, nuestra voz no todas las veces remite al ámbito cinematográfico de marca americana. Lo cierto es que a menudo el contexto que acompaña permite explicar que estatuilla también se refiere a premios o recompensas concedidos en otros campos. Así, por ejemplo, en:

  • No había más que verle recoger su estatuilla, entre azarado y contento, y agradecer al final del concierto los aplausos de un público entregado. [El País (España), 25/06/2005]
  • Graciela Rock, hija del Director Editorial de EL UNIVERSAL, recibió la estatuilla y el reconocimiento por la labor periodística de su padre. [El Universal (México), 7/04/2011]
  • El galardón, dotado con 50.000 euros y la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró, será el tercero que se falla este año después de que el galardón de Cooperación Internacional se concediera al ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore y el de las Artes al cantautor norteamericano Bob Dylan. [El País (España), 21/06/2007]

Se puede ver como nuestra palabra diminutiva y afectiva designa otros primeros premios, y no sólo los de cine. Puede observarse en estos casos, en estos empleos, que la significación de estatuilla, bien que conservando su sentido heredado y literal, ha evolucionado. O lo que es lo mismo, puede verse que el neologismo ha ampliado o extendido su uso en contextos de certámenes o recompensas en particular en los cuales cada vez más se utiliza en referencia a premios diversos.

Y es ese sentido nuevo y figurado de ‘premio, trofeo o galardón el que estatuilla designa, por extensión, en el discurso el que queremos poner de relieve para terminar. En definitiva, nos importa señalar que nos hallamos ante un neologismo por metonimia que, admitámoslo, solo quedará consolidado en la lengua cuando aparezca registrado con todos los requisitos en el diccionario académico.

Emília Anglada Arboix
Universitat de Barcelona (España)

estatuilla f.

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