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A muchos de nosotros nos acompañarán siempre escenas y personajes de series de ficción cuyos episodios esperábamos puntuales e impacientes diaria o semanalmente frente al televisor. Friends, Frasier, La dimensión desconocida, Twin Peaks, Star Trek, Mad Men, Doctor en Alaska o Canción triste de Hill Street son solo algunos títulos destacados de un tipo de producciones que, durante muchos años, se consideraron un género menor.

Pantalla de ordenador en la que se ve la cara de muchas personas.
Pixabay

Sin embargo, a principios de la década del 2000, la irrupción de la televisión por cable introdujo cambios muy significativos en la industria audiovisual, que encontró en las series un excelente aliado para acercarse a una audiencia cada vez más fragmentada. La crítica coincide en situar el punto de inflexión en el estreno de Los Soprano (1999), que supuso un salto cualitativo en la ficción televisiva que ha acabado por convertirla en uno de los productos estrella de la cultura popular contemporánea.

Ahora bien, el éxito de que gozan en la actualidad las series de televisión no se puede entender sin la reciente aparición de plataformas como HBO, Netflix, Amazon Prime o Hulu, que ofrecen servicios de vídeo en streaming bajo demanda. Estas plataformas, con las que intentan competir asimismo los canales de cable y en abierto, han multiplicado la producción de series y han logrado atraerse un público fiel, con hábitos de consumo muy distintos a los que venían siendo habituales, que ha recibido el calificativo de seriéfilo, en un evidente paralelismo con el término cinéfilo, que le precede en el tiempo:

  • Cuando se hablaba del éxito de Netflix en Estados Unidos, en este lado del charco los seriéfilos no dejaban de imaginar la maravilla de pagar una cuota mensual razonable y tener un alud de contenidos en una sola plataforma de contenidos. [La Vanguardia (España), 13/09/2019]
  • Juego de tronos ha ‘explotado’ el territorio español de tal manera para sus espectaculares escenarios que hasta ha surgido una suerte de ‘turismo seriéfilo’ en España con rutas por los escenarios de la ficción. [El Confidencial (España), 27/07/2019]
  • En algunos casos estas páginas para ver pelis online pueden incluir alguna publicidad, pero los anuncios no son invasivos a diferencia de lo que pasa en las ilegales, así que presta atención y apunta, que la buena experiencia cinéfila —o seriéfila— está plenamente garantizada en estos websites. [El Comercio (Perú), 17/09/2018]

La Fundación del Español Urgente incluyó seriéfilo entre las candidatas a la palabra del año en 2019. Al igual que cinéfilo, se trata de un neologismo formado por composición culta mediante la adición de la base compositiva –filo, –fila (‘amigo’ o ‘amante’ de algo), en este caso, a una palabra patrimonial y que, según muestran los ejemplos, se utiliza indistintamente como sustantivo o adjetivo para aludir tanto al público aficionado a las series de ficción como, en general, a cuanto se relaciona con este fenómeno mediático.

Con todo, es evidente que ha habido amantes de las series ya antes de la llegada de la televisión digital por cable:

  • Yo creo que siempre ha habido mucho seriéfilo y si hubiéramos tenido una red social para juntarnos los fans de Dallas o Falcon Crest, habríamos hecho mucho ruido. [El País (España), 23/05/2016]
  • […] el espacio en el que habitan las series que he ido comprándome a lo largo de estos últimos meses poco tiene que envidiarle al que ocupan las películas. Y es que con el DVD he acabado tomando conciencia de una filia en la que nunca había reparado demasiado: estoy hecho todo un seriófilo. [Real Academia Española, Corpus de Referencia del Español Actual, 17/12/2002]

Este último ejemplo, además de documentar el uso incipiente del término hace ya casi dos décadas, atestigua el empleo de la forma seriófilo, que sigue el patrón de compuestos como bibliófilo, francófilo, necrófilo, pedófilo o taurófilo, entre otros. No en vano, la Nueva gramática de la lengua española (2010: 787) señala que la base -filo -fila, además de una acentuación esdrújula, impone la terminación -o al primer miembro del compuesto. De hecho, en la prensa actual se pueden seguir rastreando ejemplos de su uso:

  • Según el informe, […] un seriófilo español muy habitual sería adicto a las comedias (61,8 % de los habituales de las series). Durante su «momento serie» picotea papas fritas (69,6 %) y tiene a mano una bebida (78,7 % agua, 74,4 % refresco y 68,6 % cerveza). [Clarín (Argentina), 17/06/2019]
  • ¿Cuánto hace que no ve la clásica cortinilla que antecede al corte publicitario en el que se dice volvemos en x minutos? ¿Mucho? Tranquilo, sigue existiendo. Quizás el suyo sea un ejemplo más o menos claro de seriófilo enganchado a alguna serie de una plataforma digital. [El Mundo (España), 22/01/2020]

En cualquier caso, la forma seriéfilo, seriéfila parece haberse impuesto a seriófilo, seriófila entre los hablantes del español, entre otras razones, por la existencia previa de la voz cinéfilo, a la que en cierto modo se opone y que supone asimismo una excepción a esa regla. De manera análoga, ha hecho fortuna el término seriefilia o seriofilia, creado también a imagen y semejanza de cinefilia, para referirse a la afición a las series de ficción televisiva:

  • Seriefilia’, el placer culpable del siglo xxi. [El País (España), 25/11/2018]
  • La seriofilia, el gran filón de la industria audiovisual, encara el nuevo curso sin signos de agotamiento y con el anuncio de la llegada de los gigantes HBO España y Amazon Prime Video. [El Periódico de Catalunya (España), 11/09/2016]

Un comportamiento similar se observa en otras lenguas románicas, como el catalán (serièfil, serièfila / seriòfil, seriòfila; seriefília / seriofília), el portugués y el gallego (seriéfilo, seriéfila / seriófilo, seriófila, seriefilia / seriofilia) o el francés (sériephile / sériophile, sériephilie / sériophilie); en todas se observa la preferencia por la primera de las formas. Ahora bien, probablemente por lo novedoso del término y del fenómeno, ninguna de ellas se recoge en los diccionarios consultados, ni del español ni de las otras lenguas citadas.

Todo parece indicar que el negocio de la ficción tiene todavía un largo recorrido por delante. Ahora bien, la expansión que ha vivido en los últimos años ha dado lugar a cierta tensión entre los seriéfilos vinculados al consumo masivo de series y los seriéfilos de culto o especialistas en series de televisión, que suelen diferir en sus gustos y, sobre todo, en sus juicios. Unos y otros se podrían tildar asimismo de seriéfagos o seriévoros, neologismos acuñados para designar su afición a «devorar» este género de producciones, pero con los que no se identifica al menos una parte de los más puristas, por entender que denotan un consumo excesivo y pasivo de la ficción televisiva en el que no se reconocen.

José Antonio Moreno Villanueva
Universitat Rovira i Virgili (España)

seriéfilo, seriéfila m. y f. y adj.

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