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Sobrecoste y sobrecosto son dos sustantivos masculinos sinónimos que se han formado por uno de los procedimientos internos de creación de palabras del castellano: la adición del prefijo latino sobre a dos bases léxicas sustantivas diferentes, costo y coste, ambas procedentes del verbo costar. Este verbo tiene como significado lo que vale o cuesta adquirir algo; de ahí que tanto el sustantivo coste como el sustantivo costo signifiquen la cantidad o gasto que se realiza por conseguir o comprar algo. A este concepto común, se le añade, mediante el prefijo sobre-, el significado de adición, de suma, y no el de sus otros valores de intensificación, de repetición ni de acción repentina, recogidos en el DRAE.

Monedas amontonadas
Flickr (olivierterrier)

Por tanto, sobrecoste y sobrecosto significan la cantidad añadida o el valor añadido que se debe pagar por encima de lo acordado o presupuestado en un principio, en consonancia con lo glosado en Alvar2, único diccionario de los que forman la base de consulta que recoge sobrecoste, definido como ‘coste superior al apropiado o al estipulado por la ley’, o en diccionarios de otras lenguas, como es el caso de Le Petit Robert (2006), côut supplémentarire, tal y como puede interpretarse en los dos ejemplos siguientes:

  • La implantación de estas estrategias supondrá un sobrecoste del 20 % de la masa salarial de este colectivo. [El País (España), 13/06/2016]
  • Al tomar el nivel de consumo de combustible del 2013, que fue de 220 millones de galones, la nueva tarifa aplicada implica un sobrecosto de 21 millones de dólares al año para las empresas por la operación en Bogotá, solamente por este factor. [El Tiempo (Colombia), 27/02/2015]

Estos casos consignados sirven también para constatar un rasgo de uso geográfico o en la preferencia de elección de una forma u otra, pues la palabra sobrecoste aparece mucho más en los ejemplos recopilados de la prensa de España, mientras que sobrecosto es la utilizada mayoritariamente en la prensa de los países de habla española en América. El significado que se recoge en los dos lados del Atlántico es el mismo, por lo que la diferencia entre uno u otro sustantivo radicaría en este rasgo geolectal.

Ortográficamente, existe unanimidad en su escritura en una sola palabra, según las normas de construcción de las palabras con prefijos. Pero no ocurre lo mismo en la selección de sus rasgos gramaticales, ya que estos dos sustantivos se usan en singular y en plural para significar un mismo concepto, tal y como puede apreciarse en los dos ejemplos siguientes, que contrastarían con los otros dos ofrecidos anteriormente:

  • El máximo ejecutivo del parque atribuye al diseño de una errónea planificación financiera inicial y a los sobrecostes la crisis actual de Terra Mítica. [Levante (España), 23/02/2005]
  • En los ocho años que permaneció al lado del jefe guerrillero abatido en la operación ‘Sodoma’, aprendió a comprar con sobrecostos y le incrementaba un porcentaje a las compras que hacía para conseguir especialmente maquillaje, ropa interior y perfumes para las mujeres del frente. [El Tiempo (Colombia), 9/10/2010]

Quizá el uso, tanto en singular como en plural, de los dos sustantivos se deba a la sensación que tiene quien los utiliza de que lo que cuesta, de que lo que está por encima de lo presupuestado o dicho, es dinero contable y de ahí la asociación al plural. Pero realmente el significado que posee el concepto es singular siempre que se refiera a un único tema, puesto que es un sustantivo no contable, es decir, hay un sobrecoste o sobrecosto que comporta una cantidad contable de dinero, por lo que deberían usarse en singular, como se constata en el siguiente ejemplo:

  • Con los datos ofrecidos ayer, Suanzes confirmó el sobrecoste de 4,6 millones y también que ha habido que hacer frente a seis más. [La Verdad (España), 1/11/2012]

Aunque pueda pensarse que sobrecosto y sobrecoste solamente se usan en el ámbito económico y administrativo del que nacen, se constata un elevado número de apariciones en la prensa general que manifiesta su alto uso en nuestro idioma desde hace ya muchos años. Puede afirmarse que el elevado uso de estas palabras por parte de un público más generalista pueda hacer que sean incluidas en el diccionario académico. Además de su uso ya constatado, su diccionarización se apoya en dos realidades fehacientes: en principio, en un rasgo sociocultural como es la implicación necesaria del ciudadano en la hacienda y en las cuentas públicas, que ya es del todo imparable; y, también, en una cuestión logística y de tradición, es decir, la presencia ingente de palabras formadas de la misma forma y con el mismo significado (cantidad de algo por encima de lo que debería haber sido) de diferentes ramas del saber, incluida la economía, como sobreabundancia, sobreagudo, sobrealimentación, sobrecalentamiento, sobrecarga, sobreproducción o sobresueldo, en el DRAE.

José Joaquín Martínez Egido
Grupo GRIALE
Universidad de Alicante (España)

sobrecoste, sobrecosto m.

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