La globalización que caracteriza los tiempos actuales llega a todos los ámbitos: ya no hace falta viajar a ningún lugar especial para poder adquirir un producto que antes era casi exclusivo o para degustar un plato típico. Este es el caso del brownie, un postre estadounidense que ha visto en los últimos años cómo se ha extendido y ha ocupado un lugar habitual tanto en las cartas de los restaurantes como en los menús caseros, tal y como se aprecia en los ejemplos siguientes:

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Flickr (Anna Gordon)
  • Estos brownies salen muy bien con el preparado especial para brownies de venta en tiendas especializadas. [El País (España), 23/11/1997]
  • Están los clásicos de chocolate o fresa, pero también los hay algo más sofisticados, como los de tarta de queso, de brownie o de yogur griego. [El Sur (España), 1/07/2009]
  • En las bibliotecas más avanzadas, los distantes anaqueles de libros han dado paso a estructuras coloridas y flexibles, ofertas de capuccinos y brownies, talleres de macramé y préstamos de audiolibros, películas y hasta reproducciones de cuadros famosos. [El Mercurio (Chile), 22/04/2012]
  • No sólo estuve en clases de solfeo y de piano, sino que en el colegio vendí sándwiches, brownies y minisigui. [El Tiempo (Colombia), 17/06/2013]

El origen de los brownies se remonta a finales del siglo xix, cuando se celebró en Chicago la Exposición Universal de 1893 y la esposa del propietario del Palmer House Hotel, Bertha Palmer, pidió al chef pastelero un postre adecuado y específico para las damas que asistieran a la exposición: que fuera más pequeño que una porción de pastel, pero que conservara sus características. El chef ideó los brownies con glaseado de albaricoque y nueces, receta que todavía se mantiene en el hotel que los vio nacer. Probablemente, tuvo una gran y rápida aceptación y difusión y en 1904 apareció la primera receta por partida doble, en los recetarios Home Cookery y Service Club Cook Book, con las que se obtiene un brownie suave y parecido a un pastel. En 1907 apareció una adaptación de la receta de la escuela de hostelería de Boston en el Lowney Cook Book, que añadía un huevo y una tableta más de chocolate, con lo que se conseguía que el brownie fuera más rico y dulce.

En inglés, brownie es la lexicalización del sustantivo que se ha formado añadiendo el sufijo diminutivo afectivo -ie a brown ‘marrón’, nombre que alude claramente al color que otorga el chocolate a la masa. En español, su equivalente sería, pues, marroncito, pero esta forma no parece haber tenido éxito y se mantiene el préstamo, con el que mantiene un cierto toque exótico e incluso distinguido.

La presencia continuada en los medios y la abundancia de recetas que se pueden hallar en la red parecen indicar que este pastel de chocolate y frutos secos (normalmente, nueces) con textura de bizcocho, que se suele servir en porciones cuadradas o rectangulares, y se acompaña frecuentemente con helado o nata, ha llegado al español para quedarse. Su presencia en los diccionarios todavía es, sin embargo, anecdótica y, en cierta medida, imprecisa: solo aparece en la segunda edición del DEA con la definición ‘bizcocho pequeño de chocolate de forma cuadrada’ y en el NEOMM como ‘pastel de origen americano que consiste generalmente en un bizcocho de chocolate sin levadura, relleno con trozos de nueces’. Quizás ha llegado la oportunidad de enmendar este vacío en el diccionario académico y ofrecer una definición completa, suficiente y adecuada de este dulce placer.

Elisenda Bernal
Observatori de Neologia
Universitat Pompeu Fabra

brownie m.

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