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En el mundo occidental, los movimientos de defensa y protección de los animales, conocidos como movimientos animalistas, empezaron durante la segunda mitad del siglo xix, cuando se promulgaron las primeras leyes que pretendían evitar el maltrato y la crueldad de los hombres hacia dichos seres vivos. Y fueron expandiéndose progresivamente hasta que a mediados del siglo xx el animalismo ya despertaba el interés de un amplio sector de la sociedad, como demuestra el hecho de que en 1978 se proclamase la Declaración Universal de los Derechos del Animal, aprobada posteriormente por la ONU. En el Estado español el movimiento animalista chocó desde el principio con la fuerte tradición cultural de las corridas de toros y otras fiestas populares en las que participan animales que son sometidos a algún tipo de maltrato. A pesar de ello, desde finales del siglo xix y principios del xx también aquí comenzaron a surgir movimientos de defensa de los animales, que se iniciaron con el activismo antitaurino —que abogaba por abolir las corridas de toros—, y que fueron expandiéndose y abrazando también la protesta contra cualquier espectáculo o fiesta en la que se utilizan animales y se pone en peligro su integridad física.

Icono jeroglífico antitaurino que expresa la frase «No más toros».
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No es de extrañar, pues, que en los medios de comunicación aparezca documentado, ya desde hace años y con una frecuencia estable, el adjetivo antitaurino -na —usado también como sustantivo—, con el significado de ‘opuesto a las corridas de toros o a las fiestas y espectáculos con toros’. Veamos algunos ejemplos recogidos por el Observatori de Neologia en diversos periódicos del territorio español y también en diversos países hispanoamericanos:

  • … por haber prohibido que se difundiera en las calles de la localidad publicidad de una corrida de toros, Tossa fue la primera localidad que se declaró oficialmente antitaurina. [La Vanguardia (España), 20/03/1996]
  • Un grupo de media docena de activistas antitaurinos ha saltado hoy al ruedo de Las Ventas, tras la lidia del primer toro de San Martín, durante la Corrida número cuatro del ministerio de la comunidad de Madrid, con el que Morenito de Aranda confirmaba alternativa. [El País (España), 05/05/2008]
  • Catalunya se ha significado en el reino de Juan Carlos I de Borbón como la región más militantemente antitaurina de la península ibérica. [La Jornada (México), 09/04/2007]
  • Los cuatro detenidos durante los disturbios ocurridos en la protesta antitaurina […] fueron interrogados ayer por la Policía. [Expreso (Perú), 29/10/2013]

Antitaurino-na es una palabra derivada —formada a partir de la adjunción del prefijo de origen griego anti- (‘opuesto’ o ‘con propiedades contrarias’) al adjetivo taurino -na (‘aficionado a los toros o perteneciente o relativo al toro o a las corridas de toros’)—, que no está recogida en el diccionario de la Real Academia Española (DRAE23). Se trata, pues, de un neologismo lexicográfico formado correctamente a partir de uno de los procesos de formación de palabras más productivo en el español actual: la prefijación. El hecho de que el significado de la nueva palabra sea absolutamente predecible —puesto que es un significado composicional, que responde a la suma de sus componentes— podría llevarnos a considerar que no es necesario incluir antitaurinona en el diccionario.

Sin embargo, cabe tener en cuenta, por un lado, la elevada y estable frecuencia de uso del adjetivo antitaurino na, documentada en todo el territorio hispanohablante, y por otro lado, el hecho de que ya conste documentado en otros diccionarios fundamentales del español como el Diccionario del español actual (DEA) y el Nuevo diccionario de voces de uso actual (Alvar2). Por ello consideramos que se trata de un neologismo perfectamente diccionarizable, que reúne todas las condiciones para entrar a formar parte del diccionario normativo de la lengua española (DRAE23).

Como es sabido, las lenguas son entidades vivas y cambiantes, que evolucionan a la par de las sociedades que las utilizan. Cabe esperar, pues, que una sociedad avanzada como la actual, que busca el equilibrio entre la preservación del patrimonio cultural y popular, por un lado, y la desaparición de cualquier tipo de maltrato y sufrimiento de seres vivos, por el otro, actualice sus obras lexicográficas fundamentales incorporando las nuevas palabras que sirven para denominar dichas tendencias. Antitaurino -na es una de ellas, pero hay otras como animalista, protaurino -na o antianimalista, que constituyen también neologismos lexicográficos, potencialmente diccionarizables, de los que hablaremos en otra ocasión.

Ona Domènech-Bagaria
Observatori de Neologia
Universitat Pompeu Fabra
Estudios de Artes y Humanidades
Universitat Oberta de Catalunya (España)

antitaurino, antitaurina adj.

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