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El compuesto a la manera culta autoodio (también documentado como auto odio u auto-odio) hace referencia a un sentimiento de rechazo hacia lo propio, las propias características, aunque el significado exacto depende del contexto. Es un calco del catalán autoodi, a su vez calco del inglés self-hatred que viene del alemán Selbsthass (hasta una reforma ortográfica en 1996, Selbsthaß). Selbsthass, que junto con la denominación antisemitismo judío se acuñó en la prensa judía alemana hacia comienzos del siglo xx y tuvo una gran difusión gracias al libro Der jüdische Selbsthaß («El autoodio judío»), publicado por el judío alemán Theodor Lessing en 1930. Lessing describe el supuesto autoodio de una parte de los judíos como consecuencia de reacciones agresivas hacia ellos, lo que los habría llevado a sentirse culpables y a verse inferiores a los demás. Esto los empujaría a detestar su «condición» de judío, a repudiar a los judíos como grupo social y a criticarlos sobremanera, a comportarse de forma autodestructiva, queriendo ocultar el hecho de ser judío y, en última instancia, a convertirse al cristianismo o ateísmo.

Pimer plano de unos ojos de los que salen lágrimas
Flickr (Rachel Titiriga)

La sociolingüística catalana adoptó el concepto (y término) del autoodio judío con un cambio semántico para describir los sentimientos negativos hacia la propia lengua y la propia cultura. Suele explicarse —como en la Viquipèdia catalana— que el término fue acuñado por Rafael Ninyoles en 1969 para describir la actitud de abandono de la lengua propia en el País Valencià por medio de un proceso de sustitución del catalán por el castellano, lengua de los grupos socialmente dominantes. Ninyoles adoptó el concepto del psicólogo social estadounidense Gordon Allport, que lo tomó del psicólogo social germano-estadounidense Kurt Lewin. Este lo conoció por la obra de Lessing y la novela The Island Within de 1928, escrita por otro judío americano-alemán, Ludwig Lewinsohn. De la sociolingüística en lengua catalana, a partir de los años 70, el concepto se difundió en España y a otras lenguas. Curiosamente, como resultado de publicaciones de sociolingüistas alemanes como Georg Kremnitz, se “reimportó”, como tecnicismo (socio)lingüístico, al alemán.

Al principio, también en castellano autoodio se empleaba como término sociolingüístico, y con este significado aparece en la prensa hasta hoy. Así, a principios de los años 90, los periodistas aún creen necesario explicar el concepto, como en el siguiente ejemplo donde «respecto a las cosas propias» acompaña el término (haciendo que la frase resulte tautológica):

  • Obiols […] se mueve como pez en el agua en el terreno de la teoría y de la doctrina […] en un partido donde conviven el catalanismo de izquierdas, el jacobinismo ilustrado y el autoodio respecto a las cosas propias… [Levante (España), 9/2/1994]

La misma tautología se da en otros casos donde se emplea la palabra, como ilustra el siguiente ejemplo donde autoodio, igual que autoignorancia, se acopla con propio:

  • Pienso entonces si lo que nos pasa a los valencianos es un problema de propia autoignorancia, de propio autoodio o de propia burricie. [El País (España), 20/10/2004]

No así en el siguiente ejemplo:

  • Hace unos años, 25 podíamos hablar de una visión de autoodio, de necesidad de superar ese tema de que el valenciano pudiera pasar de lengua del hogar, la familia, a ser lengua vehicular. [Levante (España), 21/2/2010]

También en otras ciencias sociales —como la psicología, la sociología, la antropología, las ciencias políticas o la ecología humana— se entiende por autoodio el mencionado sentimiento de rechazo hacia las propias características, lo que suele explicarse como resultado del hecho de pertenecer a un grupo social dominado, desprestigiado, discriminado o hasta perseguido por otros grupos de la sociedad.

También puede darse respecto del sexo biológico —el autoodio del que padecen mujeres subyugadas a la violencia de género—, de la orientación sexual —el autoodio homosexual, explicable con agresiones verbales y físicas contra homosexuales o la criminalización que aún sufren en muchos países del mundo— o como consecuencia de la atracción sexual hacia menores, como en el siguiente ejemplo:

  • Max se siente atraído sexualmente por niñas entre las edades de seis a 11 años. Es un deseo que durante años lo ha llenado de auto-odio y desesperación. [BBC Mundo, 13/7/2015]

Hoy también se emplea en contextos en los que da nombre al rechazo que siente una persona hacia su propio cuerpo, por ejemplo, por trastornos dismórficos corporales por los que uno siente una preocupación extrema por algún defecto (que puede ser imaginado), y que suele manifestarse en una obsesión con características físicas.

Asimismo, ha llegado a emplearse para referirse a conflictos de índole política o ideológica. Paralelamente, se pasa de atribuirse a individuos o grupos a atañer a ideologías o movimientos sociopolíticos como nacionalismo, catalanismo u otros ismos. Así se «personifica», representando, nuevamente, grupos sociales, hasta instituciones, naciones y estados. Se aprecia cuando Josu Sorauren dice, en la página web de la Fundación Nabarralde, que el autoodio es «moneda habitual entre los colaboracionistas». También cuando el escritor Félix de Azúa, al señalar que España no soporta la diferencia y que nadie odia más a España que los españoles, diagnostica que:

  • España es, entre comillas, un país enfermo de autoodio. Y hay partidos que se dedican a mercantilizar ese odio. [El País (España), 21/04/2015]

Además se define ya como categoría política, reduciéndose a una carga ideológica:

  • Entre las categorías políticas que maneja el nacionalismo catalán en esta época crepuscular —diríamos de «solución final» si no fuera por su maldita resonancia—, hay una realmente impactante por la violencia que transmite. Hablamos del «auto odio», o el odio que una persona siente hacia sí misma, a los que son como ella y lo que lo que representa. [La Razón (España), 14/12/2013]

La palabra en la base de datos del Observatori de Neologia no se registra en periódicos americanos; no obstante, en el español americano se usa con los mismos sentidos desglosados aquí, si bien parecen prevalecer los usos en los que hace referencia al contexto judío y a la crítica a los coterráneos, como cuando Adrián Liberman dice sobre el auto-odio venezolano:

  • El principal depredador de un venezolano es otro venezolano. […] Cuando se pasa de una década con gente que habla tanto de las cosas más insustanciales, pero que omite «entrompar» los estragos del auto odio, el ejercicio cotidiano de la deshumanización del otro, el silencio se vuelve todo un mensaje en sí. [Opinión y Noticias (Venezuela), 19/10/2009]

Autoodio no aparece en diccionarios como el NEOMM, el DRAE23, Alvar1, Alvar2 o el DEA, ni se encuentra en diccionarios de lenguas próximas como los del italiano (Zingarelli) o francés (Le Grand Robert). El diccionario normativo alemán Duden sigue el término original definiéndolo como ‘odio dirigido hacia la propia persona’; también se registra en diccionarios de inglés, como el Oxford English Dictionary.

Auto-odio se nos aparece, pues, como una unidad neológica recurrente y estabilizada, lexicalizada formalmente y con una gama de significados muy relacionados entre sí documentados desde hace décadas en la prensa. Esto nos conduce a sugerir su diccionarización, tanto más si se tiene en cuenta que esta inclusión ya se está produciendo en los recursos lexicográficos de otras lenguas.

Carsten Sinner
Institut für Angewandte Linguistik und Translatologie
Universität Leipzig (Alemania)

autoodio m.

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