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La evolución que se ha producido en el campo de las matemáticas y la informática en las últimas décadas ha llevado a grandes avances en el mundo de la criptografía, tradicionalmente dedicada a buscar técnicas de conversión de información desde su forma original hacia un código incomprensible para receptores no autorizados. Actualmente, la criptografía moderna se encarga del estudio de los algoritmos y sistemas que se utilizan para garantizar la seguridad de las transacciones que se realizan a través de la red. En este contexto surge la criptomoneda, un tipo de divisa alternativa que puede definirse como una moneda digital independiente de cualquier autoridad, que utiliza criptografía fuerte para asegurar las transacciones, controlar la creación de unidades adicionales y verificar la transferencia de activos.

Fotografía de una criptomoneda.
Pixabay

El concepto de criptomoneda —también denominada criptodivisa— fue descrito por primera vez en 1998 por el ingeniero computacional Wei Dai, quien, en la lista de correo electrónico Cypherpunks, propuso la idea de crear un nuevo tipo de dinero descentralizado que usara la criptografía como medio de control. Así surgió, en inglés, el nuevo sustantivo cryptocurrency y la primera criptomoneda que empezó a operar fue el bitcoin, creado en 2009 por el desarrollador informático conocido con el pseudónimo Satoshi Nakamoto. Posteriormente han aparecido diversas criptomonedas, como  zcash, monero, litecoin, peercoin, namecoin y freicoin, entre otras, que han ido ganando paulatinamente la atención del público general y de los medios de comunicación, en especial desde el ascenso vertiginoso de bitcoin en abril de 2013.

A pesar de ello, ni el sustantivo criptomoneda ni su sinónimo criptodivisa están recogidos en la última edición del diccionario de la Real Academia Española. Sin embargo, los siguientes ejemplos, procedentes del banco de datos del Observatori de Neologia y documentados durante los últimos años en la prensa de diversos países hispanohablantes, muestran la extensión y consolidación en el uso de la palabra criptomoneda:

  • No es casual que la sede de ese encuentro sea la Argentina: desde su origen, las criptomonedas (como se las llama técnicamente por estar encriptadas, es decir codificadas) son furor aquí como resguardo de la inflación ante la imposibilidad de acceder al dólar a causa del cepo aún vigente; hay en el país varios cientos de «mineros», es decir «fabricantes» de bitcoins, litecoins y otras divisas virtuales. [La Nación (Argentina), 28/11/2013]
  • El resurgir de la bitcóin va a acompañado de un nuevo modelo de contratos seguros basados en criptomoneda que utilizan una tecnología llamada Etherium, que promete revolucionar la forma en que compramos en internet. [El Tiempo (Colombia), 17/06/2016]
  • ¿Por qué no podrá comprar un café con bitcoin en una fecha próxima? El alto valor de la criptomoneda hace que las transacciones cotidianas, como comprar una taza de café, sean poco prácticas. [El Mercurio (Chile), 06/07/2017]
  • El precio de la criptomoneda cayó por debajo de U$10. [El Comercio (Perú), 27/02/2018]
  • Por último, ante el auge de la tecnología blockchain, el 29 % de la población rica mundial muestra un elevado grado de interés por la inversión en criptomonedas y un 27 % afirma que tiene interés. [La Opinión de Zamora (España), 21/06/2018]
  • El G-20 ha acordado regular la tributación internacional de las grandes compañías multinacionales, especialmente las tecnológicas, y evaluar los riesgos que suponen las criptomonedas. [La Vanguardia (España), 21/10/2019]

Desde el punto de vista lingüístico, criptomoneda o criptodivisa, como equivalentes del inglés cryptocurrency, son formas adecuadas construidas con el elemento compositivo cripto-, que procede del griego clásico y significa ‘oculto’. Tal y como recoge la Fundéu, dicho elemento «está presente ya en otras palabras como como criptografía, criptograma, etc., en las que este sentido de ‘oculto’ o ‘secreto’ equivale también a ‘protegido’». Por ello, concluye la Fundéu:  «No hay razón para censurar que cripto– se una a las voces moneda y divisa para dar nombre a este medio digital de intercambio o dinero virtual».

En inglés, tanto el Oxford English Dictionary como el Merriam-Webster Dictionary documentan el sustantivo cryptocurrency. Sin embargo, la mayor parte de los diccionarios de referencia de las lenguas románicas no incluyen el equivalente respectivo, salvo algunas excepciones, como el Dicionário Priberam da Língua Portuguesa que recoge la forma criptomoeda. Cabe destacar que en el caso de la lengua catalana el centro oficial de terminología Termcat recoge las formas criptomoneda y moneda criptogràfica como equivalentes adecuados.  Y en el caso de la lengua española, aunque ninguno de los diccionarios generales de referencia consultados incluye los sustantivos criptomoneda y criptodivisaDRAE23, Alvar2, Clave, NEOMM, VOXUSO—, la Fundéu, como ya mencionamos antes, los considera equivalentes adecuados del inglés cryptocurrency.

En definitiva, criptomoneda es una forma lingüísticamente correcta y con un uso ampliamente consolidado. Si a ello le sumamos que los expertos en el ámbito coinciden en afirmar que el futuro de las criptomonedas irá creciendo y afianzándose sin parar, dado que su potencialidad es enorme, parece que su inclusión en el diccionario general de referencia de la lengua española es, sin lugar a dudas, urgente y necesaria.

Ona Domènech-Bagaria
Observatori de Neologia – Universitat Pompeu Fabra (España)
Estudios de Artes y Humanidades – Universitat Oberta de Catalunya

criptomoneda f.

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