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El recurso a las metáforas basadas en la animalización de actitudes o rasgos de los seres humanos es muy frecuente en el léxico cotidiano: se dice de alguien que es un tigre o un león cuando se desea aludir a su coraje y fuerza o a su crueldad, o que es una tortuga para señalar la lentitud de sus acciones. Muchas de estas metáforas se observan en distintas lenguas, algunas incluso están lexicalizadas y se registran en diccionarios de lengua. Este recurso, sin embargo, no es exclusivo de la comunicación general. Así, en la comunicación coloquial del ámbito de las finanzas es muy frecuente utilizar fondo buitre para hacer referencia a un tipo de fondo privado de inversión, que compra empresas en situaciones de quiebra o títulos de deudas externas de países para luego especular con el cobro. Estos fondos merodean, acechan a instituciones débiles, tal como lo hacen las aves de rapiña con sus víctimas, y esperan el momento más desfavorable para exigir un monto superior.

Grupo de cinco buitres posados en las ramas de un árbol sin hojas.
Pixabay

Hasta fines de la década de 1950 las deudas soberanas ¾o deudas externas¾ se contraían a través de créditos bancarios y su pago implicaba costosas y complejas negociaciones con sindicatos o clubes de bancos. Por ello, muchas veces, las deudas no se cobraban. En los años ochenta se realizaron diversas acciones para contribuir a reestructurar las deudas externas de países, por ejemplo, el Plan Brady para países de América Latina. Estas propuestas de reestructuración dieron lugar al surgimiento de fondos que compraban bonos o títulos de deudas a precios muy bajos para luego litigar y reclamar en foros internacionales por el cobro de su valor total. A estos fondos de inversión se los conoce coloquialmente como fondos buitre. Si bien en la actualidad el término ha pasado al léxico general en distintos países de habla hispana, el primer caso se dio en Perú en los años noventa a raíz de la demanda de un fondo que terminó cobrando cuatro veces más que el precio por el que había adquirido los títulos.

La forma fondo buitre es un compuesto N+N que surge en aquella época como calco del inglés vulture fund, que también corresponde a un registro terminológico coloquial. El Oxford English Dictionary documenta el término con marca diatécnica de finanzas: «A fund which invests in companies or properties which are performing poorly and may therefore be undervalued».

El calco garantiza la transparencia frente al préstamo y permite recuperar las connotaciones negativas de la metáfora. El significado del compuesto fondo buitre es el mismo que el de su equivalente inglés: el primer nombre aporta el sentido terminológico y el segundo, el significado metafórico. Los significados de cada uno de los componentes se registran en diccionarios de lengua. Por ejemplo, en Clave, fondo es definido como ‘conjunto de dinero o de bienes que se poseen o que se destinan para un fin concreto: fondos de inversión’. El DRAE incluye como subentrada fondo de inversión: ‘fondo que agrupa los capitales destinados a la inversión de una pluralidad de personas’. También el DEA: ‘patrimonio perteneciente a una pluralidad de inversores y administrado por una sociedad gestora’. En cuanto a buitre, el sentido metafórico está lexicalizado y se registra en estos diccionarios: en DRAE como ‘persona que se ceba en la desgracia de otro’ y con marca de coloquial despectivo en Clave como ‘persona egoísta que aprovecha cualquier circunstancia para obtener beneficio’. No se registra, en cambio, ni el compuesto ni sus componentes en diccionarios de neologismos (NEOMM, Alvar, Alvar2).

  • Para este directivo la alternativa son los fondos buitres que hacen ofertas a cajas y bancos por el conjunto de una cartera, en ocasiones a un precio equivalente al 20% de su valor inicial. [La Vanguardia (España), 21/02/2011]
  • La exclusión de los mercados internacionales, muy polémica en un país donde los fondos buitre (los fondos de alto riesgo que invierten en deuda cercana a la quiebra) son un asunto de conversación permanente, ha tenido una consecuencia positiva: el país tiene uno de los niveles de endeudamiento público más bajos de su historia. [El País (España), 1/03/2016]
  • Los fondos “buitre” que exigen a Argentina pagar bonos impagos desde 2001 rechazaron el pasado viernes ante la justicia estadunidense la oferta de Buenos Aires de reabrir el canje de su deuda y pidieron se cumpla el fallo que insta al país a desembolsar lo adeudado. [La Jornada (México), 27/01/2013]

En el pasaje a la prensa no especializada, el término presenta variantes formales respecto del número del componente buitre, tal como se observa en los ejemplos de más arriba, y respecto de formas abreviadas. Así, la creciente incidencia de la coyuntura favorece una cadena de procesos semántico-formales en la prensa especializada, y posteriormente en el léxico común, que explotan la metáfora. El compuesto se reduce a buitre, que es usado con el significado de todo el compuesto y, luego, la palabra lexicalizada con este sentido se emplea apositivamente en otro compuesto (efecto buitre).

  • El dilema no tiene fácil solución: si Argentina paga a los buitres, además de representar una claudicación del discurso histórico kirchnerista contra los especuladores financieros, supondría que inmediatamente los acreedores de deuda reestructurada ¾el 93% del total¾ podrían denunciar al país por violar la denominada cláusula RUFO (Right Upon Future Offers), establecida en el contrato de deuda. [La Vanguardia (España),22/07/2014]
  • Sin dólares y con buitres es más difícil Algunos empresarios del sector ya comienzan a sacar cuentas sobre qué tan fuerte podrá ser el “efecto buitre” en esta industria. [iprofesional (Argentina), 26/08/2014]

Ahora bien, la prensa también ha recogido la variante de registro formal de vulture fund, que es holdout. Lo ha recogido como préstamo y no como calco, lo que genera cierta opacidad semántica que neutraliza las connotaciones negativas que tiene fondo buitre. En inglés, según el Oxford English Dictionnary en su primera acepción es «an act of resisting something or refusing to accept what is offered: a defiant holdout against a commercial culture» y en la subacepción, «a person who resists something or refuses to accept an offer». Es decir, holdout alude a la actitud de estos fondos de inversión de quedarse fuera de las negociaciones de reestructuración de las deudas, para especular y ganar más dinero luego. Este sentido se pierde en el español de la prensa y así es que puede utilizarse holdout sin connotación negativa:

  • Se negaron a la restructuración de la deuda los llamados holdouts o fondos buitres, según quien los califique. [La República (Perú), 23/06/2014]
  • El ministro de Economía celebró la exitosa oferta de bonos para pagar a los holdouts. [El País (España), 20/04/2016]
  • En el mismo panel, Mauricio Macri volvió a expresar su rechazo al proyecto para modificar la Ley de Abastecimiento, que establece multas y sanciones a empresas que abusen de su posición en el mercado, y a la de “cambio de jurisdicción” de la deuda. “No son el camino para construir la Argentina del futuro”, pontificó el jefe porteño, quien ironizó con que se culpa a los buitres de todo: “¿Por qué no decimos que Boca pierde por culpa de los holdouts?”, le dijo a Capitanich. [Página/12 (Argentina), 29/08/2014]

En suma, tal como se ha observado, la variación en neología y el empleo de las variantes denominativas surgen por la necesidad de expresar distintas posiciones respecto de situaciones tan complejas como es la de tenedores de bonos de deudas externas.

Andreína Adelstein
Universidad Nacional de General Sarmiento / CONICET (Argentina)

fondo buitre m.

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