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El tomate cherry es una variedad de tomate que, desde ya hace algunos años, ha llegado con fuerza a nuestros mercados y supermercados. Y, consiguientemente, ya no es un producto exótico ni raro en los restaurantes ni tampoco en nuestros hogares: a nadie le sorprende ver en las estanterías del súper una caja de tomates de un tamaño más pequeño que el resto de las variedades «tradicionales» o conocidas.

Tomates cherry.
Pixabay

A continuación, se presentan algunos ejemplos de uso de distintas variedades del español:

  • El Blanco de Blancos lo hizo (aunque no pudo con los tomatitos cherry). [Perú 21 (Perú), 17/01/2008]
  • Chica señala que “uno de los principales males que aquejan al tomate ‘cherry’ es el estrés, que provoca rajas en su piel, lo que lo convierte en no apto para el consumo y termina por destruir entre un 20 y un 30 % de la cosecha” cada año. [El Universal (Chile), 25/04/2004]
  • Grupo Perichán produce la nueva variedad de tomates cherrys que se pueden encontrar en las estanterías de Mercadona, con un frescor inigualable. [La Opinión de Murcia (España), 21/10/2015]
  • Existen casi cien variedades distintas de tomates: pera, cherry, de Montserrat, raf, corazón de buey, kumato… [Sabor… (España), 1/06/2016]
  • La Palma se consolida como mayor productora de tomate cherry en Europa. [La Vanguardia (España), 26/02/2018]

En cuanto al origen de esta variedad de tomate, parece que se remonta a la época azteca de México, en el s. xv. En esta línea, también se cree que los primeros tomates cultivados en Europa después de la colonización de América eran posiblemente tomates cherry de color amarillo. En cuanto a la denominación, tomate cherry proviene del inglés cherry tomato. Concretamente, este tipo de tomate se popularizó en Estados Unidos, donde esta planta originaria de Sudamérica se cultivaba, y fue allí donde recibió este nombre. Su motivación recae en la similitud con el tamaño y la forma de la cereza, como también del gusto. En inglés, esta denominación se documenta desde la primera mitad del 1800 (Oxford English Dictionary), así que podemos imaginar que para los americanos no es un producto nuevo.

Como se observa en los contextos anteriores, en español se utiliza la forma híbrida, es decir, el compuesto formado por la palabra en español, tomate, y la denominación inglesa de cereza (cherry), en vez de su equivalente en español. Si observamos qué ocurre en otras lenguas, vemos que en alemán también se usa tanto la forma híbrida, Cherry-Tomate, como el calco del inglés, Kirschtomate. En cambio, en francés y en portugués comprobamos que es más frecuente la forma equivalente en la lengua de llegada, tomate cerise y tomate-cereja, respectivamente, ambos incluidos ya en los diccionarios de estas lenguas (Le Petit Robert y el Dicionário Priberam). El único diccionario en español que recoge tomate cherry es el Clave, que lo define de la manera siguiente: ‘el que tiene un tamaño muy pequeño y un sabor afrutado’. Por otro lado, en español también se documenta puntualmente la forma tomate cereza, pero su presencia es mucho menor y no se suele utilizar en los medios de comunicación, donde la forma híbrida ya está muy arraigada.

Esta forma híbrida, al igual que el tomate que designa, que es el resultado de una mezcla genética entre el tomate salvaje (Solanum pimpinellifolium) y el tomate de jardín o domesticado está presente en nuestra mesa y en nuestros medios de comunicación. Parece que ha venido para quedarse. Así pues, ¿por qué no hacerle sitio en el diccionario también?

Elisabet Llopart-Saumell
Universitat d’Alacant
Universitat Pompeu Fabra (España)

tomate cherry m.

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