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En 1995, Lillian Glass, experta en comunicación y también especialista en trastornos del habla, publica Toxic People (traducido al español con el título Personas tóxicas), libro en el que aborda las relaciones con personas cuyo carácter y comportamiento resulta perjudicial para los otros y para ellas mismas. Se trata de personas con alto grado de egoísmo y frustración, inseguras, negativas y manipuladoras, que ocasionan daños emocionales a los que les rodean. Esta obra se convirtió en un superventas mundial rápidamente, lo que propició que el adjetivo tóxico, tóxica se propagara en la comunicación general y no quedara circunscrito al ámbito de la psicología o la sociología.

Fotografía de un hongo (amanita muscaria).
Pixabay

La divulgación de textos sobre la gestión de emociones y las relaciones interpersonales tuvo uno de sus momentos áureos en los años noventa del siglo xx por el interés social en estos temas. Así, por ejemplo, coincidiendo con la publicación de Glass, en 1995, también ve la luz Emocional Intelligence, de Daniel Goleman, otro superventas. En esta obra, el autor cita un libro de Foster Reed de 1993, titulado, justamente, The Toxic Executive y cuyo subtítulo podemos traducir como Guía paso a paso para cambiar a tu jefe (o a ti mismo) de nocivo a enriquecedor. Por tanto, podemos decir que el adjetivo tóxico, tóxica se venía usando con este sentido metafórico antes del éxito de Glass. Incluso encontramos la película italiana Amore tossico, dirigida en 1983 por Claudio Caligari, si bien, al centrarse la trama en la adicción de unos jóvenes a una sustancia tóxica, la heroína, tossico explota la ambigüedad.

Es probable que este neologismo semántico por metáfora se haya generado de forma simultánea en distintas lenguas: por analogía con una sustancia tóxica, una persona es tóxica porque envenena a otros —el sentido metafórico del verbo envenenar está consolidado en español y en otras lenguas—, esto es, es nociva para la salud mental y emocional, incluso para la salud física, de los demás. No obstante, su expansión en las últimas décadas con el sentido que estamos tratando puede ser resultado de un proceso de calco semántico a partir del empleo metafórico de toxic en inglés. Además de ser relativo a personas, este sentido se aplica a las relaciones con ellas, de modo que, además de persona/gente tóxica, encontramos: relación tóxica o amor tóxico, igual que sucede en inglés: toxic person/people, toxic relationship, toxic love. Y es así también en otras lenguas en las que se atestigua el uso, como en francés: personne toxique, relation toxique, amour toxique; en italiano: persona tossica, relazione tossica, amore tossico; en alemán: toxische Person, toxische Beziehung, toxische Liebe; en catalán: persona tòxica, relació tòxica, amor tòxic.

En el OBNEO, se documenta el adjetivo aplicado a relación desde 2013, tanto en textos orales como en textos escritos:

  • ¿Cuándo podemos decir que una relación es tóxica? [Radio 5 (España), 05/07/2013]
  • Las relaciones tóxicas se basan en alguna forma de dependencia, es lo que mucha gente describe como «un enganche». [La Opinión de Murcia (España), 10/07/2013]

El CREA escrito recoge una ocurrencia de persona tóxica en fechas anteriores, a finales de los noventa, trasladando el término desde el libro de Glass:

  • ¡Déjalo ya! Si descubre que estás con una persona tóxica, toda aquella, según la doctora Lillian Glass, que quiere poseer tu amor en exclusiva, te infecta con su negatividad, te aflige con su actitud o no te deja crecer, o quien no se muestra contento con tus éxitos, pone barreras a tus esfuerzos para ser feliz o que, como norma habitual, trata de vencerte, disgustarte, dañarte o desanimarte. [Cuerpo de mujer (España), 03/09/1998]

También registra una única ocurrencia para relaciones tóxicas, procedente del mismo artículo del que se extrae la cita anterior, titulado: «Todas las pistas para saber si merece la pena seguir una relación… o es mejor dejarlo»:

  • Peleas constantes, infidelidades, noviazgos eternos, dificultades sexuales, rutina y aburrimiento, relaciones tóxicas, expectativas diferentes, conflictos domésticos… Las razones para dudar de la continuidad de la relación son muchas, pero el resultado es siempre el mismo: hay que decidir qué hacer, cuanto antes, mejor. [Cuerpo de mujer (España), 03/09/1998]

Por lo que respecta a su empleo en América Latina, podemos mencionar la noticia que el diario argentino Perfil publica en 2009, en la que se da cuenta de que Lillian Glass acusa a Bernardo Stamateas de que en Gente tóxica, que ha publicado en 2008, ha plagiado su libro. Pocos días después, el mismo diario recoge el desmentido por parte del psicólogo bonaerense:

  • En el descargo, Stamateas hace referencia a que la palabra tóxico es un término que se usó en títulos de más de 100 libros y que la obra Gente tóxica cuenta con 105 citas de 32 autores que están nombrados. [Perfil (Argentina), 16/12/2009]

El año anterior, en otro diario argentino se publicaba un artículo sobre cómo reconocer a las personas tóxicas y se hacía mención de las obras de los dos especialistas, Glass y Stamateas:

  • Investigadora de la vida cotidiana a través de la enjundia filosófica, Roxana Kreimer es asertiva respecto de esa categoría, popularizada por la norteamericana Lilian Glass, en su best seller Toxic People (Gente tóxica). Allí advierte que nadie es «ciento por ciento sano, ni física ni psicológicamente; por eso, es importante atender los patrones caracterológicos y sus efectos», observa Glass. Su libro cuenta hace meses con una versión local, escrita por Bernardo Stamateas. [La Nación (Argentina), 14/10/2008]

Más recientemente, se documenta el sentido neológico tanto en España como en países hispanoamericanos y puede observarse que la toxicidad no solo se refiere a relaciones afectivas, sino que también es importante este concepto en el mundo laboral, y cobra cada vez más importancia en estudios sobre recursos humanos:

  • Según una encuesta, 94 % de los líderes encuestados han tenido experiencias con personas tóxicas. [El Universal (México), 12/11/2014]
  • Asombrosamente, los expertos también confirmaron que podíamos desarrollar relaciones tóxicas y emocionalmente poco saludables con nuestro androide. [Mujer Hoy (España), 15/04/2017]
  • En dicho estudio, realizado en Estados Unidos, se estima que las pérdidas que producen los comportamientos tóxicos de un profesional son de 12.500 dólares al año, frente al beneficio de 5.300 dólares de un trabajador brillante (estos datos están hechos en el mercado del «despido libre», por lo que en las organizaciones donde no sea tan fácil es posible que la cifra fuera superior). [El País, 18/03/2019]
  • Enamoramiento saludable vs relaciones tóxicas: ¿cómo diferenciarlos? [La República (Perú), 14/02/2020]

Este neologismo semántico no se encuentra sancionado en ningún diccionario general del español y, entre los repertorios que recogen nuevas voces, únicamente se registra en el recurso electrónico NEOMA. Diccionario de neologismos del español actual (2016). Consideramos que estamos ante una nueva acepción que ha de ser incorporada a los diccionarios de referencia, puesto que está plenamente consolidado el sentido en la actualidad, como prueba el hecho de que se haya generado un uso metafórico derivado en palabras como toxicidad o intoxicar. Más aún, la implacable difusión de libros de autoayuda y artículos divulgativos en la red que refieren estrategias para superar relaciones con personas tóxicas, muestran que tóxico, tóxica es un neologismo necesario que contribuye a esclarecer determinadas conductas dentro de las complejas relaciones humanas.

Carmen Sánchez Manzanares
NEOROC, NeoUMU
Universidad de Murcia (España)

tóxico, tóxica adj.

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