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La voz autoconocimiento remite a la notoria máxima «Conócete a ti mismo», que, como es sabido, figuraba inscrita en el oráculo de Delfos, en el pronaos del templo que aquella ciudad de la Grecia clásica tenía dedicado al dios Apolo: γνῶθι σεαυτόν (gnóthi seautón, en transliteración a la grafía latina); traducida luego a esta lengua como nosce te ipsum, se convirtió en un tópico fundamental de la tradición cultural occidental, presente en el discurso de los más importantes pensadores de todas las épocas, empezando ya por los filósofos de la Grecia clásica.

Pollo mirándose al espejo.
Flickr (Jonathan Lidbeck)

La forma nominal compuesta que aquí se comenta, sin embargo, no aparece hasta fechas muy recientes. Ello puede ser debido, tal vez, a que la filosofía ha venido recurriendo tradicionalmente a términos derivados de otros étimos (conciencia, por ejemplo), y consecuentemente otras voces compuestas (como autoconciencia) han entrado mucho antes en los diccionarios. El creciente desarrollo de nuevas disciplinas en el siglo xx, especialmente la psicología, ha dado lugar a la formación de palabras referidas a la relación de la persona consigo misma, la mayor parte de ellas con la forma prefijada auto-: autoconcepto, autoestima, autoobservación, autocontrol. La siguiente cita de la prensa contemporánea dará fe de la actualidad y vigor que ha adquirido la voz autoconocimiento:

  • Estamos metidos de lleno en la era del autoconocimiento, de la dedicación a uno mismo. [El País (España), 13/03/2016]

De los diccionarios consultados, únicamente Alvar1 recoge el término (junto con el verbo autoconocerse), definido como ‘conocimiento de sí mismo’. Su significado es, pues, el de un estado de la conciencia y del desarrollo de la persona, una facultad de la mente humana.

Es en el campo de la psicología, comprensiblemente, donde la voz parece haberse asentado con mayor solidez, y desde él ha extendido su uso a disciplinas próximas como la pedagogía. Asimismo aparece frecuentemente en las publicaciones de autoayuda, tan numerosas en nuestros días, o en los talleres de terapias (individuales, de pareja, etc.). Otras esferas como el periodismo y sus diversas secciones (p. ej., la crítica de las artes), o el humanismo y la ética tampoco quedan al margen del fenómeno:

  • A corto plazo la persona puede asistir a una terapia de relajación, pero a largo plazo lo fundamental es el autoconocimiento para hacer frente al estrés. [El Sur (Chile), 17/11/2009]
  • Me habló de la importancia del autoconocimiento del cuerpo para poder decirle a mi pareja qué es lo que me gusta. [Clarín (Argentina), 21/10/2006]
  • Es entonces que el jazzista se convierte en compositor e intérprete en un mismo instante, […] esto se convierte en un ejercicio de autoconocimiento, de autodescubrimiento. [La Jornada (México), 27/03/2015]
  • Apenas accedieron a la educación superior […], comenzaron a luchar por sus derechos […] en el marco de este autoconocimiento. [El Mercurio (Chile), 13/05/2003]

Desde el punto de vista de su morfología, resulta patente su formación por composición con el formante auto-, como ya se ha dicho, y el sustantivo conocimiento, deverbal de conocer. En lo referente a sus características flexivas, al igual que el resto de sustantivos en español, carece de flexión de género (hasta el momento y con permiso de algunas recientes propuestas feministas); en cuanto al número, se comporta de la misma forma que el sustantivo base de su formación y se usa normalmente en singular. El cambio de número comporta un ligero cambio de significado, como sucede con los nombres no contables: el conocimiento como facultad de la mente no admite plural, en tanto que como idea, noción o producto de esa facultad sí lo admite:

Para este propósito, se hace uso de los conocimientos científicos establecidos en la época […]. [CREA, RAE]

Más extraño parece ese plural en el compuesto, aunque hemos documentado algún caso, en el que habría que atender igualmente al cambio de significado, de facultad a resultado:

  • [E]stamos diseñando un proyecto específico para desarrollar esas habilidades y autoconocimientos. [La Vanguardia (España), 20/03/1996]

Si bien podrá llevar, como núcleo de un sintagma nominal que es, aquellos adjetivos y otros complementos que su semántica y su estructura argumental admitan, los usos que hemos recogido presentan algunas disfunciones o vacilaciones en este sentido. En efecto, el verbo conocer y su derivado nominal requieren la presencia de un argumento con el papel de tema: se conoce algo o a alguien, y en consecuencia se tiene conocimiento de algo o de alguien; el elemento compositivo auto- viene precisamente a desempeñar esa función argumental en los compuestos en que interviene, como lo atestigua la definición que hemos dado de este que nos ocupa: ‘conocerse a sí mismo, conocimiento de sí mismo’. Por lo tanto, el objeto del conocimiento ya viene dado en el significado de la propia voz y no deberían poder añadirse (so peligro de caer en el pleonasmo o en la contradicción) otros complementos con papel temático. Todo este razonamiento llevaría a concluir que expresiones como las que siguen serían incorrectas y requerirían una formulación más acorde con la semántica de los formantes:

  • Los niños y jóvenes en edad escolar actualmente deben ser llevados por el camino del autoconocimiento de sus capacidades. [Expreso (Perú), 19/02/2012]
  • Su constante relevo generacional […] impide a sus actores el autoconocimiento de su variada y desigual trayectoria. [Gaceta Universitaria, 3/12/2007]

El adjetivo propio eventualmente precedido del posesivo su y antepuesto al sustantivo que desempeña la función de tema cumpliría a plena satisfacción y haría superflua el la presencia de auto-:

  • por el camino del conocimiento de sus propias capacidades
  • impide a sus actores el conocimiento de su propia trayectoria, variada y desigual

Se aprecia en estos ejemplos (particularmente por lo elevado de su número) una cierta pérdida de conciencia, en los hablantes, del significado y funcionamiento del formante auto-, reducido a una mera referencia reflexiva al sujeto experimentador o agente, pero con pérdida de su función de complemento directo; no es un fenómeno aislado, pues se observa también frecuentemente en otros casos, como autoaprendizaje (‘aprendizaje autónomo’, pero no ‘aprendizaje de sí mismo’).

De la breve relación de ocurrencias de la voz que se han recogido en los ejemplos precedentes se desprende una polisemia del término autoconocimiento que una incorporación en el DRAE ayudaría a clarificar. Asimismo, tal incorporación es deseable no solo por razones de actualización de su corpus de lemas, sino también para contribuir a la preservación y adecuado uso de los rasgos semánticos de la palabra.

Ernesto Martín Peris
Universitat Pompeu Fabra (España)

autoconocimiento m.

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