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Nuestra denominada ‘sociedad de la información y la comunicación’ ha fomentado la necesidad de formación continua a la par que la aparición de verdaderos mecanismos y métodos de entrenamiento en las diferentes esferas y campos del saber. Hoy día hablamos de diferentes tipos o clases de coaching para hacer referencia justamente al conjunto de acciones y consejos que un instructor, guía o entrenador facilita a un aprendiz con el objetivo de que este último adquiera las habilidades y estrategias necesarias para llevar a cabo una determinada tarea o desempeñe una labor, ya sea en la esfera personal o en la profesional. Existen distintos campos en los que podemos aplicar este denominado entrenamiento, tales como el deporte, el ámbito empresarial y el personal.

manos de dos personas entrelazadas por los pulgares
Flickr (Kenneth Lu)

Nos encontramos ante una unidad neológica tomada en préstamo del inglés coaching /ˈkəʊˌtʃɪŋ/. Este término, a su vez, adopta su morfema léxico o lexema de la forma verbal, coach y le añade el sufijo -ing. El Oxford English Dictionary lo define, en su primera acepción, como ‘el proceso por el que se entrena a un individuo para practicar un deporte, llevar a cabo una tarea o mejorar una destreza o habilidad’. Aparece recogido en Dictionnaire Larousse con la misma acepción. El vocablo se utiliza por primera vez en lengua inglesa alrededor de 1830 en la Universidad de Oxford para designar el proceso de acompañamiento y preparación que un tutor llevaba a cabo con el objetivo de que su alumnado aprobara los exámenes. Ya en 1861 se registra en el ámbito deportivo. Sin embargo, será a partir de la década de los noventa del siglo pasado cuando comience a popularizarse con la acepción actual: ‘método a través del que se persigue la consecución de unos objetivos propuestos inicialmente por un coach’.

La primera referencia que tenemos de este término en español la encontramos en la base de datos CREA (1992-2000) en Argentina en el ámbito deportivo. Sorprendentemente, solo se registra otro caso más en el año 2000.

  • «No sé si cambió en algo la luz», dijo Carlos Kirmayr, entrenador de Gabriela Sabatini, cuando respondió a la misma pregunta. Al lado, el padre de la rival de Sabatini le decía al brasileño: «No coaching». Continuamente decías «a la red, a la red». [La Nación (Argentina), 1/07/1992]

Ya en CORPES XXI (2002-2013), encontramos más de sesenta documentos en los que aparece el neologismo. El primero se registra en 2002 y el último en 2013. Llama la atención que, en la mayoría de los casos, el término aparece tras una breve explicación de su definición, con lo que advertimos una clara función metalingüística. Observamos que su parcela de uso también ha sobrepasado la esfera deportiva, como ocurría en sus inicios en inglés, y se centra en ámbitos profesionales y personales, tal como se deduce del siguiente ejemplo:

  • «En una sociedad despersonalizada necesitamos encontrarnos a nosotros mismos», explica Ángel Ruiz, un ex directivo informático de 38 años que ha probado con éxito las ventajas del coaching. El término, como la mayoría, importado de Estados Unidos, podría traducirse por entrenamiento y consiste en un proceso de asistencia y apoyo a una persona (el coach o entrenador escucha, pero no aconseja). [El Mundo Magazine (España), 30/11/2003]

Por su parte, encontramos multitud de ejemplos en periódicos de tirada nacional, autonómica y local. La base de datos del Observatori de Neologia registra casi un centenar de fichas, de las que se reparten ex aequo ejemplos procedentes del español peninsular y del español de América:

  • El coaching cada vez más trascendente en la obtención de resultados personales y profesionales [Levante (España), 21/10/2015]
  • Los cursos son enriquecidos con las aportaciones de compañías internacionales de coaching (entrenamiento) que tienen experiencia en la aplicación de estos métodos en empresas muy diversas. [El País (España), 14/12/1997]

Este último ejemplo de uso es el primero que se registra en BOBNEO casi a finales del siglo pasado. El concepto semántico al que alude, por ende, no ha cambiado en las dos últimas décadas. En este sentido, la Fundéu recomienda el uso de coach cuando se haga referencia a un guía o asesor, si bien en el ámbito deportivo recomienda el empleo de entrenador o preparador deportivo. Si establecemos una analogía, consideramos que entrenamiento, asesoramiento o guía, más allá de la esfera deportiva, no aportan el matiz semántico que se advierte cuando empleamos coaching. Asimismo, destacamos su aparición en diccionarios descriptivos como Clave que lo recoge como ‘en una empresa, conjunto de actividades destinadas a desarrollar el potencial de sus directivos’. Por su parte, NEOMM habla de ‘entrenamiento realizado por un coach’ y entiende el primero como una ‘necesidad de conocerse a sí mismo’. Ya en la cuarta edición del DUE se registra como ‘actividad del coach, formación. Se usa referido normalmente a la que se imparte a los directivos de las empresas’. Advertimos la necesidad de que coaching se incluya en diccionarios generales como DRAE23, DPD o DEA al igual que ha ocurrido ya en otros prescriptivos como es el caso de Le Grand Robert o el propio Oxford English Dictionary. Sea como fuere, por el momento y al tratarse de un extranjerismo, parece recomendable que su grafía se escriba en letra cursiva.

José Rubén Trujillo Longay
Grupo NEOUMA
Universidad de Málaga (España)

coaching m.

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