Hay palabras que no necesitan alzar la voz para provocar revuelo. Algunas llegan silenciosas, casi sin llamar la atención, pero, una vez en el discurso público, no dejan indiferente a nadie. Este parece ser el caso de macrogranja, un neologismo que, aunque en apariencia es una palabra transparente, se ha cargado de tensiones ideológicas, sensibilidades ecológicas y disputas políticas. No es solo una etiqueta descriptiva: es un diagnóstico en sí mismo. Su carácter mediático hace que realmente el hablante común se cuestione si realmente se trata de un neologismo.
macrogranja f.











