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El escarabajo es un insecto de la familia de los coleópteros que compensa la insuficiencia de sus alas para poder volar con las habilidades de sus patas para trepar y que busca el estiércol para alimentarse y hacer bolas, dentro de las cuales deposita los huevos.

Modelo en miniatura del un coche Volkswagen escarabajo de color rojo.
Pixabay

El DLE recoge este sentido de escarabajo y hasta cinco más, pero todavía no el sentido de un automóvil muy popular de la empresa Volkswagen, que es el que se usa en los siguientes contextos:

  • El V Festiwagen fue una prueba más de que el escarabajo es un coche inmortal y su fácil manutención lo hace hoy día en todo un «auto del pueblo» [El tiempo (Colombia), 23/04/2010]
  • El mítico Beetle —también denominado popularmente Escarabajo en nuestro país— dejará de fabricarse en julio de 2019. [La Vanguardia (España), 14/09/2018]
  • Volkswagen está poniendo fin a la producción de su último modelo del escarabajo en su planta de Puebla, México. Es el fin del camino para un vehículo que ha sido símbolo de muchas cosas en las ocho décadas transcurridas desde 1938. [La Nación (Argentina), 9/07/2019]

Ni tampoco el de ciclista colombiano que se activa en los siguientes usos:

  • El ciclista cafetero demoró una hora, 51 minutos y 20 segundos en subir la cordillera, en la parte más dura y difícil de la competencia, recordando a los famosos escarabajos de su país, especialistas en escalar. [El Sur (Chile), 25/03/2007]
  • El sueño del ‘escarabajo’ Esteban Chaves en la Vuelta a España. El colombiano, líder de la ronda, estuvo cerca de retirarse por un accidente en 2013. [El País (España), 26/08/2015]
  • La historia de Egan Bernal, el escarabajo que se corona rey del Tour de Francia. El colombiano, de apenas 22 años, se garantizó el título en la prueba de ruta más importante del mundo. Es el más joven en conseguirlo en más de ocho décadas. [Clarín (Argentina), 27/07/2019]

En ambos casos se trata de neologismos lexicográficos semánticos formados a partir de metáforas populares. La metáfora es uno de los recursos más universales y atemporales de creación de léxico que responde a la manera en que las personas categorizamos la realidad: a través de asimilaciones y analogías con lo conocido, establecemos relaciones nuevas.

Algunos diccionarios como Le Grand Robert para el francés o el Clave, el LEMA, el VOXUSO y el Alvar2 para el español recogen el sentido de ‘coche pequeño’, y en el caso del inglés solo el Cambridge Dictionary lo documenta en mayúscula y lo categoriza como marca comercial; el DEA es el único diccionario que ofrece el sentido de ‘ciclista colombiano’ con la marca de coloquial (y, en cambio, no documenta el sentido de ‘coche’), aunque los dos vocablos vienen usándose desde hace décadas. A pesar de que los dos sentidos se hayan creado a partir de metáforas y en cierta manera por azar, tratémoslos separadamente porque tienen un origen distinto.

En el caso del mítico automóvil, se trata de una marca comercial de origen coloquial, pues el coche no nació con este nombre. En un principio se le bautizó como Volkswagen Tipo 1 y luego con el sintagma Kraft durch Freude Wagen ‘el coche de la fuerza mediante la alegría’, más tarde como Sedan, para, finalmente, comercializarse bajo la marca Käfer en alemán, Beetle en inglés y Escarabajo en español. Fue el New York Times quien utilizó por primera vez la palabra beetle ‘escarabajo’ para referirse al coche de Volkswagen el 3 de julio de 1938. A partir de ese momento y de manera popular, en el mundo anglosajón se utilizó beetle —y también bug ‘bicho’—, para referirse a este coche que no era elegante, ni caro, ni grande, sino todo lo contrario. La popularidad del sobrenombre fue tal en la época, que la misma Volkswagen decidió utilizarlo en su publicidad de manera paradójica e incluso sarcástica. Los defectos y bromas que se hacían sobre el pequeño coche alemán se emplearon de forma irónica en sus carteles y se logró darle personalidad y diferenciarlo del resto de automóviles. De esta manera el apodo se convirtió en una marca comercial.

El coche siguió recibiendo muchos otros motes en todo el mundo. Así, mientras que se popularizó escarabajo en países como España, Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Panamá, Paraguay y Perú, se empezó a utilizar congorocho ‘ciempiés’ en Venezuela, pichirilo en Colombia y Ecuador, peta ‘tortuga’ en Bolivia, cucaracha en Guatemala y Honduras, poncho en Chile, bolillo o Volky en Puerto Rico o vocho y vochito en México, Costa Rica y otros países de América Central. Y lo mismo sucedió en otras lenguas. Algunos ejemplos: fusca ‘escarabajo’ en Brasil y Portugal, coccinelle ‘mariquita’ en Francia, maggiolino ‘abejorro’ en Italia o Kaplumbağa ‘tortuga’ en Turquía. Todos estos nombres tienen significados similares relacionados con un animal no muy agraciado, pequeño y de formas redondeadas, porque el escarabajo no seguía los cánones estéticos de los automóviles de la época. No obstante y a pesar de que el automóvil fue ideado por uno de los hombres más repudiados del siglo XX, Adolf Hitler, se convirtió en emblema de diversas generaciones, e incluso la generación de hippies de los años sesenta lo adoptó como un símbolo de paz, los surfistas de finales del veinte como símbolo de libertad y los anticapitalistas como un símbolo de resistencia. Hoy día es un coche de culto que se ha ganado el corazón de millones de personas.

Vayámonos ahora al sentido en el ámbito del ciclismo donde también es una palabra con interesante historia, pues nació de un error periodístico. Se cuenta que el periodista Jorge Enrique Buitrago (algunos lo atribuyen a Carlos Arturo Rueda), viendo al mítico ciclista Ramón Hoyos subir el puerto del Páramo de Letras, por carreteras de los años cincuenta y con bici de los años cincuenta, en la II Vuelta a Colombia de 1952, pensó —por su manera de subir las montañas de manera desgarbada, con las piernas muy separadas del cuadro de la bicicleta y con el tronco muy inclinado en el manillar—: «parece un saltamontes»; pero el periodista dijo: «parece un escarabajo». Desde aquel día ese error léxico dio nombre a toda una generación de ciclistas colombianos. El apodo saltó a Europa y pasó a la historia transmitiéndose de generación en generación. De Hoyos a Cochise, de Cochise a Lucho, de Lucho a Naira Quintana, pasando por Parra, Botero, Urán o Henao, todos son escarabajos, hasta llegar al escarabajo perfecto, Egan Bernal, ganador del Tour de Francia en 2019, que luce con orgullo el apodo de escarabajo, es decir, de excelente escalador colombiano forjado en las montañas andinas.

Así pues, el coche ha dejado de fabricarse en 2019, pero sigue siendo un coche insignia para diversos colectivos y algunos diccionarios lo han incorporado ya entre sus páginas. No obstante, es quizás una palabra que genera ciertos problemas lexicográficos: la frontera entre marca comercial y palabra general, y la gran cantidad de variantes diatópicas. En cambio, escarabajo con el sentido de ‘ciclista hábil en la escalada’ es un ejemplo de cómo una denominación popular local se convierte en general y es usada como un vocablo especializado por infinidad de aficionados (y de periodistas) de todos los países, sobre todo cuando se celebran carreras tan míticas como la Vuelta a Colombia, el Tour de Francia, el Giro de Italia o la Vuelta a España. Los dos sentidos son acepciones que se usan desde hace más de medio siglo y que a pesar de su peculiar historia, o quizás por ella, deberían formar parte del acervo lexicográfico de referencia del español.

Rosa Estopà
Observatori de Neologia
Universitat Pompeu Fabra (España)

escarabajo m.

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